Las Fortalezas y sus Leyendas: El Castillo de San Servando

Fortalezas y leyendas
Panorámica nocturna del Castillo de San Servando

Castilla significa ‘tierra de castillos, de fortalezas’, sus paisajes están sembrados de ellos. Su origen se remonta a los ‘castra’ o castros, las fortificaciones de la antigua Iberia, la Hispania prerromana, que siglos más tarde evolucionarían a ‘castella’ o castillos, y que se convirtieron en centros de poder y de dinamización de la vida de nuestra España Medieval.

Todos tienen su historia, muchos, además, sus leyendas, como testigos inermes y silentes de tantos y tantos acontecimientos que se vivieron tras sus muros y de los que quedaron impregnados para siempre. San Servando es una de esas fortalezas que aúnan ambos mundos, y hoy queremos traeros su historia.

HISTORIA Y ANTECEDENTES DE SAN SERVANDO

El Castillo de San Servando es una fortaleza toledana cuya construcción se remonta hacia el año 1380 por orden del obispo Pedro Tenorio, personaje de vida y obra singular quien, a caballo entre las cortes lusitana y castellana, llegó a convertirse en una figura relevante de la Iglesia de su tiempo, la de los últimos treinta años del siglo XIV.

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Pedro Tenorio en el Arzobispado de Toledo

Nacido en el seno de una familia noble de Toledo en 1328, Pedro Tenorio adquirirá una sólida formación canónica. Era por entonces la ciudad de Toro, en la actual provincia de Zamora, una de las más prósperas del Reino de León, gracias a su producción de vino, hasta el punto de que se atribuye al rey leonés Alfonso IX la frase tengo un Toro que me da vino y un León que me lo bebe. Es allí en donde Tenorio inicia una carrera brillante cuando le nombran Arcediano, o eclesiástico encargado de los archivos catedralicios. Más tarde, tras la muerte del arzobispo toledano Gómez Manrique en 1375, accederá al Primado de las Españas, un título honorífico concedido al Arzobispado de Braga por ser la diócesis más antigua de Portugal, que otras diócesis como las de Toledo y Tarragona también se disputarían.

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Enrique II de Trastámara

Durante la guerra civil acontecida en Castilla entre Pedro I y el futuro rey Enrique II, Tenorio se declara abiertamente trastamarista, al tiempo que va a mantener una colaboración estrecha con Juan I y con Enrique III, especialmente, de quien fue regente durante su minoría de edad.

Su papel en los procesos de reforma religiosa auspiciados por la Corona de Castilla fue determinante, así como en los acontecimientos del Cisma de Occidente.

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Puente de San Martín

En Toledo, ordenó la construcción de los Puentes de San Martín y del Arzobispo e impulsó el Claustro de la Catedral, que sería levantado en su costado norte, donde se ubicaba el conocido Mercado de la Judería. Un edificio de estilo gótico para el que se recurrió a la utilización de bóvedas de crucería que en su clave presentan el escudo del arzobispo, a fin de cubrir sus cuatro alas.

El claustro se compone de dos capillas, la de San Pedro y la de San Blas. La orden de construir ésta la dio Tenorio en persona, pues era su voluntad ser enterrado en ella, y se encuentra ubicada al fondo del claustro.

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Capilla de San Blas

Localizada en la ciudad de Toledo, aunque separada de la ciudad por las aguas del Tajo, la fortaleza de San Servando se construyó sobre los restos de un antiguo castillo musulmán de mayores dimensiones, del que permanecen sus cimientos. Fue éste levantado sobre una iglesia visigoda que se remonta, a su vez, a una fortaleza romana, tal y como testimonian los restos de argamasa localizados en la subida al castillo, restos que más tarde se transformarían en la calzada a Oretum, – según las fuentes, provincia romana que abarcaba desde el Norte hacia el Sur, más allá de Sierra Morena, y que se extendía hasta el final de la Bética -, calzada que se convertiría tiempo después en el camino desde Toledo a la Córdoba musulmana.

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Yacimiento arqueológico Cerro de Oreto

Tales restos de argamasa evidenciaron la existencia de una fortaleza diseñada como cabeza de puente en Alcántara con la finalidad de controlar el margen izquierdo del río y de poder defender la ciudad de Toledo.

Propiedad de los reyes, la fortaleza de San Servando sucumbió al abandono cuando dejó de utilizarse con fines militares, degradándose paulatinamente hasta que el muro que miraba hacia Toledo se derrumbó, al tiempo que parte del interior del castillo se hundía, también.

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El Castillo de San Servando en el siglo XIX

Ya en 1857, en pleno siglo XIX, San Servando es reutilizado como depósito de pólvora, y se pone a la venta por 3.000 pesetas en 1873, operación que no se haría finalmente efectiva porque, al año siguiente, sería entregado a la Comisión de Monumentos, que inició ligeras excavaciones, alquilándolo como corral para obtener fondos, y declarándolo Monumento Nacional por Orden fechada el 26 de Agosto de 1874.

La fortaleza musulmana sobre la que se asienta, de torres rectangulares, era, como ya hemos apuntado, de mayor tamaño, y sus cimientos eran visibles hasta no hace muchos años, antes de ser cubiertos con tierra.

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San Servando y la Filatelia

Para su construcción se empleó aparejo con piedras y cantos negros entre la argamasa, a modo de la escoria utilizada en los edificios musulmanes. Su estructura responde a un diseño de planta rectangular, con torres cilíndricas y huecas en tres de sus esquinas, y otra, intermedia en la cara Sur, y que salvaguarda un pequeño postigo. La puerta principal, que se abre hacia la ciudad, lo hace desde una especie de torre albarrana.

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Ejemplo de torre albarrana

Torre albarrana es aquélla que forma parte de un recinto fortificado con el que se comunica, aunque, por regla general, se alza exenta de la muralla, a la que se une mediante un pequeño puente o arco, que, en el caso de que la torre cayese en manos de los asaltantes, podría ser destruida sin dificultad. Igualmente, servía de atalaya y como punto defensivo ante el enemigo que venía a asaltar la muralla.

El ejemplo más conocido es el de la Torre del Oro en Sevilla, junto a otras como la de la Malmuerta, en Córdoba, o la del Espantapájaros, en Badajoz. Es en Talavera de la Reina, sin embargo, donde encontramos mayor número de torres albarranas.

Tras la torre albarrana encontramos la torre del homenaje, de planta curvilínea en su exterior, y cuyas grandes dimensiones sobresalen del conjunto. Lleva tres matacanes, o plataformas defensivas construidas en lo alto de torres o murallas, que presentan orificios para divisar al enemigo y para lanzarle piedras, proyectiles y aceite o agua hirviendo. En San Servando, los matacanes se repiten en la torre Sureste, y la del homenaje está coronada por almenas sin saledizo, a plomo sobre los muros y con adarve interior.

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Ejemplo de adarve, Castillo de Sesimbra, en Portugal

Un adarve o camino de ronda (del árabe «ad-darb» o, según otras fuentes, «adz-dzir-we», traducido como «muro de fortaleza»), era un pasillo estrecho situado sobre una muralla, protegido al exterior por un parapeto almenado, que permitía tanto hacer la ronda a los centinelas como la colocación de los soldados en los puntos defensivos, a la vez que comunicaba las defensas en vertical. Podía ser cubierto o volado, situándose entre las dos torres que defendían la puerta principal del castillo. Fue muy utilizado en las fortificaciones de la Edad Media.

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Sección de un matacán

El conjunto se remata con ventanas, que en los matacanes de las torres son a base de ladrillo con perfil polilobulado, y en los muros presentan dintel ornamentado mediante ladrillos en esquina.

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Aspillera

En la parte superior de los muros de defensa hay aspilleras – ranuras verticales para disparar con ballesta y arco -, y troneras en la parte inferior. Si bien se ha perdido el antemuro y el foso, con las reformas de 1945 se añadió una nueva torre y se abrió una puerta nueva hacia la carretera de acceso, siendo actualmente la Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha quien se encarga de su conservación.

LA LEYENDA DEL FANTASMA DEL CASTILLO DE SAN SERVANDO

No son pocos los que afirman que “algo” han visto o sentido en el Castillo de San Servando. Esta leyenda ya viene de tiempo atrás, como podemos observar en el texto narrado en 1923 en la revista Toledo. La fortaleza, a la que se accede atravesando el Puente de Alcántara, ofrece unas maravillosas vistas del Alcázar y de la ciudad… Pero, ¿estáis seguros de querer ir hasta allí cuando se oculte el Sol? Leed antes esta leyenda…

Varios doblones incrementaban el peso de la escarcela del soldado Don Lorenzo de Cañada, tipo alto, moreno, de abundante melena ocultada en parte por un chambergo oscuro, ancho de alas y tocado con un cintillo de esmeralda y una gran pluma amaranto. Entre delgado y recio, de ojos vivos y penetrantes, paseó sus fanfarronerías por tierras de Italia y de Flandes, encontrándose ahora en la toledana Zocodover mirando cómo ganapanes y cicateruelos hacían de las suyas intentando escurrir el bulto ante la autoridad que intentaba vigilar cuanto pasaba entre el numeroso gentío que discurría por tan conocida plaza.

Llegada la hora del toque de queda, los grandes portones de murallas y puentes echaron sus cerrojos, no sin cuidado de dejar a algún vecino afuera, pues tan recias defensas no se levantaban hasta la próxima mañana.

Ya avanzada la noche, los vigías del Puente de Alcántara informaron de movimientos de antorchas en las almenas del Castillo de San Servando, escuchándose voces en el silencio de la noche. Pocos minutos después, los del castillo avisaron a la guardia del puente pidiendo auxilio y el capitán de ésta, que era Don Lorenzo de Cañada, mandó al sargento de guardia junto con diez de los que tenían fama de valientes para enterarse de lo allí acaecido.

A la vuelta del retén, y recibiendo informe de su sargento, partió de inmediato hacia la Puerta de Doce Cantos, dándose a conocer a la guardia y accediendo al Alcázar, morada del Alcaide Don Ferrán Cid, que recibió al capitán a pesar de lo avanzado de la hora:

  • ¿Decís que el muerto es?
  • El Alférez Valdivia
  • ¿Y cómo se explica el suceso?
  • No se sabe… Todo es tan raro
  • ¿Habéis comprobado las cuevas del Castillo?
  • Todo ha sido minuciosamente registrado por los soldados
  • ¿Qué heridas presenta el fallecido?
  • Una sola, y en el corazón

Tras este breve interrogatorio, convinieron quedar al día siguiente para investigar con más detenimiento el suceso.

Suceso el de aquella noche en el castillo que corrió de boca en boca por la ciudad. El Alcaide, tras interrogar a guardias del castillo y no obtener solución alguna a la muerte del Alférez, decidió doblar el número de guardianes. Nombró al joven Don Diego de Ayala como jefe de la guardia por su gran renombre y valentía.

Esa misma tarde, el joven tomó el mando del castillo, doblando las guardias. Transcurrieron las primeras horas de la noche sin ningún hecho que destacar, pero a eso de las doce, hora de aquelarres y pactos demoníacos, tuvo necesidad Don Diego de bajar al patio, haciéndolo por la escalera del torreón Este pero, cuando estaba a mitad de camino, la vela que portaba en la mano repentinamente se apagó y, sintiendo una fría mano que agarraba con fuerza su cuello, percibió como si una dura hoja le atravesara el pecho y, exhalando un grito de dolor, se desplomó inerte sobre las escaleras.

Una vez descubierto el cadáver, los soldados buscaron de nuevo por todo el castillo, las cuevas, el paraje cercano, de forma infructuosa… El terror iba en aumento entre todo hombre que habitaba el castillo.

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San Servando en el s. XIX, fotografía de Casiano Alguacil

En los días siguientes, reunidos de nuevo los capitanes en el Alcázar, decidieron abandonar la defensa del castillo y repartir la guardia por las murallas de la ciudad.

Durante días, el castillo de San Servando, oscuro, abandonado, fue observado por cientos de ojos temerosos, iluminados por antorchas desde las murallas que daban al Tajo.

Pasaron varias semanas y cuando ya se estaba olvidando las muertes acaecidas, un nuevo rumor vino a turbar la tranquilidad de la ciudad. Algunos guardias de la muralla afirmaban que una sombra aparecía en el torreón Norte todas las noches, asemejándose a un descomunal guerrero cuya armadura lanzaba resplandores azules y verdosos.

Nadie se atrevía a pasar cerca del castillo, incluso durante el día pocas eran las gentes que querían acercarse a las murallas que ocultaban tan terrible misterio. Todos conocían ya que un fantasma habitaba en el castillo de San Servando.

Pasó el tiempo y muchos echaban en falta al capitán Don Lorenzo de Cañada. Ya no se le veía por Zocodover, y la mayoría pensaba que había huido de la ciudad por miedo a tener que cumplir el deber de entrar en el castillo y enfrentarse al ser que habitaba en su interior.

¿Dónde estuvo esa semana en la que faltó a su acostumbrado paseo?

Nadie lo supo, más es cierto que una noche en la que el viento soplaba con intensidad y la lluvia caía sobre las piedras de la muralla, Don Lorenzo mandó abrir la Puerta de Alcántara y, tomando una antorcha y su espada, partió decido a enfrentarse al fantasma, buscando acabar de una vez por todas con el misterio que tenía a sus tropas amedrentadas.

Llegó a la puerta Oeste, que mira a la ciudad, encontrándola cerrada. Esperó largo rato en la puerta, dando al final dos golpes en la madera rudos y secos que resonaron en el interior del castillo con ecos misteriosos y fúnebres. En el mismo instante de finalizar el eco del segundo toque, la puerta se abrió sin que mano alguna ayudara a su movimiento.

Con su acero toledano desnudo y precediendo a su figura penetró en el castillo, llegando al patio, no sin antes hacer la señal de la Cruz, como correspondía a un Capitán de Su Majestad Don Felipe II el Prudente

Cuentan que el fantasma del Castillo de San Servando no ha vuelto a verse en las almenas desde que Don Lorenzo entró sólo en el patio, capa al brazo y con hoja toledana abriendo camino. ¿Quién era el fantasma del Castillo? Sólo Don Lorenzo lo supo y nadie más consiguió extraerle esta información, a la que el capitán respondía con una leve sonrisa cuando algún pilluelo o soldado le interrogaba sobre tan maligna presencia.

Según la leyenda, el fantasma desapareció merced al arrojo de nuestro héroe… Pero, en la actualidad, ¿alguien se ha interesado por lo que residentes y trabajadores del Castillo han sentido en numerosas ocasiones?

¿Quién será el nuevo Capitán que haga frente a la “presencia”, que de nuevo se ha dejado ver allí, para que descanse unos cientos de años más?

AGRADECIMIENTO, aNOTAciones y enlaces de interes 
  • Gracias a D. Juan Luis Alonso, de Leyendas de Toledo, por habernos dado a conocer la leyenda del castillo y facilitado su transcripción tal y como aparece en su página
  • En el blog Toledo Olvidado podéis consultar un interesante artículo sobre el Castillo de San Servando, con una gran selección de fotografías tomadas desde el siglo XIX en adelante y que nos muestran el pasado de la fortaleza y su evolución. Además, nos ofrecen el texto de la íntegro de la leyenda del castillo

 

Homo Naledi y el Arbol Genealógico de Nuestra Especie

Homo naledi
                          Profesor Lee Berger, con una réplica de cráneo naledi

Homo naledi se encuentra entre los hallazgos arqueológicos más recientes relacionados con la Prehistoria, entre aquéllos que, posiblemente, nos obliguen a reconfigurar nuestro árbol genealógico y a reescribir el itinere de nuestra propia evolución.

La Prehistoria se encuentra en constante revisión. El hallazgo de nuevos yacimientos, con la consiguiente aparición de otros tantos fósiles, y lo refinado de las últimas técnicas de análisis, cada vez más innovadoras, permiten acotar con más y más precisión unas cronologías que parecen retroceder en el tiempo sin encontrar su límite inferior. Sin embargo, a tenor de las opiniones de los protagonistas de esta historia, el caso naledi plantea una dicotomía cronológica que hace dudar a estos mismos especialistas.

Homo Naledi
                           Profesor John Hawks

Pero no es ése el gran desafío, pese a la importancia de la cronología, no lo es. Es el de intentar explicar aquellas manifestaciones que no se corresponden con tecnocomplejos, que no suelen dejar un rastro material, y que tienen mucho que ver con pensamientos elevados y con estados de conciencia fuera de lo habitual, caso de las prácticas rituales, básicamente funerarias. 

Como veremos, a continuación, en el artículo que os hemos traducido, Homo naledi aglutina todas esas facetas, aquéllas que nos distinguen del resto de la Creación, aquéllas que, en definitiva, nos hacen humanos, y que sin embargo, no podrían corresponderse con un cerebro tan diminuto, al menos, en teoría.

¿Será Homo naledi el eslabón perdido, o su clave misma? Con el tiempo lo descubriremos.

Homo naledi
                             Trabajos en la Cueva Rising Star
Primitive human ‘lived much more recently’
NO HACE TANTO QUE LOS HUMANOS PRIMITIVOS VIVIERON

 

De: Paul Rincon, Responsable de Ciencias de BBC News, 25 April 2017

Traducción: LPDLA

Un tipo de humano primitivo, del que una vez pensamos tendría una antigüedad de tres millones de años, vivió en realidad en época mucho mas reciente, tal y como sugiere un estudio.

Los restos de quince esqueletos parciales pertenecientes a la especie Homo naledi fueron descritos en 2015, tras ser hallados en un sistema de cuevas en Sudáfrica por un equipo dirigido por Lee Berger, procedente de la universidad de Wits, quien, en una entrevista, sostiene ahora que la antigüedad de los mismos se estima entre los doscientos mil y los trescientos mil años.

Aunque su anatomía comparte ciertas semejanzas con la de los humanos modernos, otras características de Homo naledi nos sugieren que aquellos humanos vivieron en épocas mucho más tempranas, hace unos dos millones de años, o incluso más.

“Son como una forma primitiva de nuestro propio género, el género Homo; al parecer, podrían compartir linaje con los primeros Homo erectus u Homo habilis, o con Homo rudolphensis, ha comentado John Hawks, de la Universidad de Wisconsin, colega del Profesor Berger.

Aunque algunos expertos consideraron que naledi pudo haber vivido en épocas relativamente recientes, el Profesor Berger declaró en 2015 a BBC News que los restos podrían alcanzar los tres millones de años. Nuevas pruebas de datación sitúan a la especie en una cronología en la que Homo naledi pudo haber coincidido con los primeros ejemplares de nuestra especie, Homo sapiens.

En el programa de radio de la BBC, Inside Science, el Profesor Hawks ha afirmado que “presentan la edad de los Neandertales en Europa, la de los Denisovanos en Asia, la de los primeros humanos en África. Son parte de esta diversidad mundial que ya estaba presente, al tiempo que nuestra especie surgía”.

“Ignoramos que más hay en África que podamos encontrar, ese es el gran mensaje, en mi opinión. Si este linaje, que al parecer se originó hace dos millones de años, estaba aún presente hace unos doscientos mil años, entonces es posible que no acabara ahí. No hemos encontrado al último naledi, hemos encontrado un naledi.

Los restos de naledi fueron excavados en 2013 en el interior de una cámara de difícil acceso en el centro de un entramado de cuevas conocido como Rising Star. Por entonces, el profersor Berger se mostró convencido de que habían sido depositados en la cámara de forma deliberada, quizás durante generaciones.

Esta idea, que sugería que Homo naledi exhibía un comportamiento ritual, no estuvo exenta de controversia, pues tales prácticas son consideradas por algunos autores características de los humanos modernos.

El profesor Hawks ha dado a conocer que el equipo viene explorando una segunda cámara desde entonces. “La (segunda) cámara presenta los restos de, al menos, otros tres individuos, incluyendo un esqueleto parcial con su cráneo”.

Los investigadores ya han intentado extraer ADN de los restos a fin de conseguir más información sobre la posición ocupada por naledi en el árbol genealógico humano, si bien no han tenido éxito, por el momento.

“Los restos se hallan en unas condiciones que nos permiten considerar tal posibilidad. La cavidad es relativamente cálida si la comparamos con aquéllas del norte de Europa y Asia, donde la preservación del ADN es excelente”, ha señalado el profesor Hawks.

Se prevé la publicación en los próximos meses de un estudio concluyente sobre las pruebas de datación.

Paul Rincon

Si habéis llegado hasta aquí, qué mejor, creemos, que os quedéis un rato más con nosotros, para ver el documental “Dawn of Humanity”, “El Amanecer de la Humanidad” (2015), donde se muestra cómo se llevó a cabo todo el trabajo previo de preparación de las excavaciones, y cuán laborioso resultó el proceso de recuperación de los restos, tarea llevada a cabo por un fenomenal equipo femenino.

Transcripción:

Transcripción en Inglés y Español

Imágenes:

Berger besa una réplica de un cráneo naledi, un ancestro humano recién hallado durante los descubrimientos que se desvelaron el 10 de Septiembre de 2015 en Maropeng, Sudáfrica. Una nueva especie, Homo naledi, con una antigüedad entre 2,5 y 2,8 millones de años, fue descubierta en la denominada “Cuna de la Humanidad”, a unos cincuenta kilómetros al Noroeste de Johannesburgo. De unos cinco pies de altura y unas cien libras de peso, aproximadamente, y con un cerebro no mayor que el tamaño de media naranja, Homo naledi es una combinación sorprendente de características propias, tanto de australopitecos como de humanos, que era absolutamente desconocida para la Ciencia, hasta ahora, como afirman los investigadores

Hijos del Rayo: Los Barca y el Dominio Cartaginés en Hispania. Recensión de la Obra

Introducción

La obra cuya recensión nos ocupa, que lleva por título Hijos del Rayo. Los Barca y el Dominio Cartaginés en Hispania es un estudio detallado de esa Hispania prerromana tan apasionante como desconocida, no sólo para el gran público, sino, incluso, hasta para la Historiografía misma, que durante muchísimos llegó a obviar una etapa determinante en la evolución de esa futura romanización que, más tarde o más temprano, alcanzaría todos los rincones de la Península Ibérica y que, a buen seguro, habría seguido un itinere muy diferente sin aquellos precedentes.

Si se me permite, considero interesante hacer una pequeña reseña biográfica de su autor, antes de introducirnos de lleno en el tema motivo de este trabajo.

Manuel Bendala Galán, natural de Cádiz, es Catedrático de Arqueología en la Universidad Autónoma de Madrid. En su Facultad de Filosofía y Letras ocupó el cargo de Decano, desde Marzo de 1992 hasta Febrero de 1995. En sus últimos años en activo, previos a su jubilación en el año 2010, el Profesor Bendala Galán fue responsable creativo y director del Máster en Arqueología y Patrimonio durante tres años. Como docente e investigador, Don Manuel ha recibido numerosos títulos y distinciones, entre los que destacan los siguientes:

  • Miembro del Instituto Arqueológico Alemán, desde 1978
  • Académico de la Academia Sevillana de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, desde 1979
  • Académico de número de la Real Academia de Doctores desde 2003
  • Patrono del Museo Arqueológico Nacional, y miembro, durante tres años, de su Comisión Permanente
  • Patrono de la Fundación Pastor de Estudios Clásicos
  • Patrono de la Fundación de Estudios Romanos
  • Doctor Honoris Causa por la Universidad de Huelva en 2014

De su amplia bibliografía podemos destacar estos otros trabajos del autor de “Los Hijos del Rayo”:

Pasemos, pues, tras este breve apunte biográfico, a la recensión de la obra.

Recensión

  • Sinopsis

Tomando como referencia los  textos de numerosos autores de las fuentes clásicas romanas, las únicas que se conservan, el Profesor Bendala Galán nos describe el escenario peninsular previo a la llegada del Imperio Bárquida, su desembarco en nuestra costa mediterránea y cómo, gracias a su implantación plena, Hispania va a ir evolucionando hasta convertirse en una potencia mediterránea que haría tambalear los cimientos de la todopoderosa Roma.

  • Contenido de la obra y cuestiones destacadas

A lo largo de sus 376 páginas, Hijos del Rayo. Los Barca y el Dominio Cartaginés en Hispania se articula en seis bloques o capítulos, cada uno de ellos convenientemente reseñado con numerosas anotaciones a pie de página. Los recursos gráficos y visuales, en forma de mapas y fotografías son, igualmente, abundantes, y el autor ha consultado una extensísima bibliografía que se nos ofrece en sus páginas finales.

El capítulo I, como su propio título indica, nos ofrece un sesgo historiográfico del pueblo púnico que, lamentablemente, se ha mantenido a lo largo de los siglos de nuestra historia y que lo presentaba como una auténtica epidemia a la altura de aquella Peste que asolaría la Europa Medieval.

El siguiente capítulo, el II, corresponde a la crónica política y militar. Se describe los enfrentamientos entre ambas potencias, Cartago y Roma, Roma y Cartago, que se enzarzaron en las famosas Guerras Púnicas, haciendo de Hispania y del Mediterráneo un auténtico tablero de ajedrez. Conoceremos a sus personajes, Amílcar, sus hijos, Asdrúbal, Aníbal, Magón, los leones que buscarán la ruina de Roma. Enfrente, Publio Cornelio Escipión, dos concepciones distintas nacidas de una misma formación, la helenística, de impronta sin igual. En el trasfondo, las cuestiones territoriales, Cerdeña, Sicilia, Sagunto, todo un Casus Belli para una contienda de proporciones épicas y que, a día de hoy, se sigue estudiando con profusión en las academias militares más prestigiosas del mundo.

En el capítulo III, el Profesor Bendala nos hace una descripción del escenario hispano peninsular antes de la llegada de los Barca, planteándose la pregunta de los posibles vínculos entre Cartago e Hispania en fechas anteriores al desembarco cartaginés. Cartago fue fundada por navegantes fenicios, de Tiro, un pueblo tan viajero como comerciante. Imbuidos de ese mismo espíritu, las incursiones cartaginesas por todo el Mediterráneo fueron numerosas, Ibiza, Cerdeña, Sicilia, antes de que los Barca pusieran sus pies en la Península Ibérica, que ya contaba con numerosas colonias, fenicias y griegas, y con una presencia púnica y norteafricana nada desdeñable. Los Barca refundarían algunos de esos emplazamientos, en un proceso de expansión en el que el papel de Ibusim, Ibiza, resulta fundamental considerar y revisar.

Los Barca tenían en mente un gran proyecto político para Hispania, que no era otro que el de convertirla en una potencia independiente de Cartago y de subyugar a Roma en la pugna por el control del Mediterráneo, tal y como se describe en el capítulo IV. Como hemos apuntado, refundaron antiguos enclaves y levantaron otros nuevos, siguiendo una política de tinte helenístico, tal era la admiración que profesaba por Alejandro el Grande. Los Barca se sentían reyes hispanos, llegando a desposarse con princesas autóctonas, caso de Imilce, que casará con Aníbal. La identificación de Aníbal con el pueblo y la admiración que éste sentía por su rey, no tiene parangón, incluso en las peores circunstancias lucharon por él hasta la muerte, asimilando e interiorizando profundamente el concepto de fides, de devotio, una admiración de tinte cuasi divino, que la producción monetal y las necrópolis se encargaron de atestiguar. La ingeniería militar convertía casi en imbatibles a las tropas cartaginesas, en las que tanto los guerreros hispanos como los elefantes se emplazaban en la vanguardia de sus ejércitos.

Es el capítulo V el de las fundaciones y refundaciones, y de los problemas que plantean, de ubicación, básicamente, como ocurre con Ákra Leuké, que podría corresponder a Carmo, actual Carmona, en Sevilla, como posible refuerzo de la Baja Andalucía. La importancia estratégica de Qart Hadasht, bastión natural, sin parangón en toda Hispania, ciudad tocada por los dioses, a los que se veneraba en los diferentes templos erigidos sobre sus colinas.

Y de la organización territorial bárquida, dividida en tres áreas de influencia, Baja y Alta Andalucía y Levante, sabiendo sacar estos reyes púnicos partido de todos los recursos naturales, agropecuarios, pesqueros, metalúrgicos, comerciando con ellos, y aprovechando las nuevas vías de comunicación que los ríos navegables, como el Guadalquivir, les ofrecían. Sus torres de vigilancia mantenían el control de las fronteras, haciendo uso del fuego para advertir de los peligros inmediatos.

Se presta especial atención a la producción monetal, pues es la Numismática, junto con la Epigrafía, un recurso arqueológico fundamental.

Finalmente, en el capítulo VI y último de la obra, Bendala Galán desmitifica lo que se ha venido en llamar “romanización”, un proceso que ha sido, a menudo, presentado como abrupto y traumático, cuando la realidad es bien distinta. La transición entre la Hispania Púnica y la Hispania Romana discurrió de forma gradual y bajo políticas de continuidad y de asimilación del sustrato político, económico y social precedente, y no de su aniquilación. La cultura púnica sobrevivirá bajo la denominación “neopúnica” hasta el siglo IV d.C., en Numidia y en Hipona, como atestigua San Agustín en sus crónicas.

  • Aportaciones novedosas y crítica personal

Con independencia de la época en que se pretenda profundizar, se ha convertido la Arqueología en una actividad auténticamente multidisciplinar, que se nutre de diferentes especialidades y que se ve permanentemente socorrida por los avances tecnológicos, fundamentalmente electrónicos e informáticos, haciendo posible la reconstrucción de episodios históricos cuando no disponemos de fuente alguna, o es ésta parcial o incompleta. Episodios como los que en este libro se reconstruyen. El Profesor Belande pone en contraste las informaciones, algunas de ellas, vividas en persona, por los grandes historiadores latinos, Polibio, Tito Livio, Diodoro Sículo, con los recursos aportados por la Numismática, la Epigrafía, la Geografía y la Geología, la Biología, ciencias, todas, auxiliares de la Arqueología. Reforzadas, como hemos apuntado, con recursos tecnológicos.

El  autor se sirve de su acervo y de las investigaciones más recientes para ofrecernos una reconstrucción histórica que, como él mismo reconoce, habría resultado del todo imposible hasta hace, solamente, treinta años. Y ello implica haber revisado una historiografía inmovilista, anclada en el pasado y que ha dado por válida una tesis que este trabajo ha demostrado como del todo desacertada. Una actitud tan arriesgada como valiente.

En mi opinión, la gran aportación, entre otras, de Hijos del Rayo. Los Barca y el Dominio Cartaginés en Hispania” es la de romper con un estereotipo de siglos para presentar a los príncipes bárquidas como verdaderos hombres de Estado. Líderes, más allá de las estrategias militares, formados en la cultura helena y con un referente común como es Alejandro el Grande. Se insiste en este extremo a lo largo de todas sus páginas, y a buen seguro que Don Manuel se habrá preguntado en más de una ocasión, como hace un servidor en este mismo momento, que habría sido de Hispania si los derroteros de sus gobernantes no se hubiesen regido por esa concepción helenística tan arraigada en la mente de los Barca.

Siendo como es una obra de divulgación, su lectura se hace amena, gracias a una prosa fluida, que consigue que parezca que estamos sumergidos, más bien, en una novela de corte histórico antes que en un trabajo de investigación. Y contando con algunos pasajes que a los profanos en la materia pueden resultar farragosos y repetitivos.

Trabajo de Grado correspondiente a la asignatura “Historia Antigua de la Península Ibérica I”, Universidad Nacional de Educación a Distancia, en el presente Curso 2016-17.

  • Imágenes:

amazon.es

Fundación Juan March

Dispersiones en el Pleistoceno Inferior: El Estrecho de Gibraltar

El contenido que hoy os traigo es muy especial para nosotros. En primer lugar, se trata del Trabajo de Fin de Grado de nuestra compañera de carrera, Olaya G. Por otra parte, su temática a ambos nos resulta apasionante, y ha ocupado, y lo sigue haciendo, una parte importante de todo lo publicado en nuestros blogs. En contra de lo que parece ocurrir con otras facetas históricas, el interés por todo lo que se relaciona con Prehistoria y Evolución Humana no ha hecho sino crecer, gracias, también, a los continuos hallazgos de los que tenemos noticias y que no dejan de sorprendernos.

La controversia sobre el tema de la dispersión humana, de cómo nuestros antepasados alcanzaron Europa para quedarse, sigue produciendo arduos debates entre los miembros de la comunidad científica. Pese a las numerosas evidencias, al respaldo de los más reputados especialistas, a los resultados idénticos de diferentes analíticas practicadas en los laboratorios de prestigiosas universidades, cuando se menta los conceptos de Dispersión Vertical y Paso del Estrecho de Gibraltar, algunos miembros de la misma se posicionan en un negacionismo que raya en la intransigencia, pero que, a su vez, en absoluto pone en entredicho algo tan complicado como navegar por el Océano Pacífico para arribar a la Isla de Flores en épocas igualmente tempranas. La razón de tal sinrazón está aún por ser explicada…

Es, pues, éste un trabajo valiente, que merece una lectura atenta y sosegada, y que seguro hará plantearse a más de un seguidor interesado en temas de la Prehistoria muchos interrogantes. Os dejamos ya con su lectura, esperando que sea de vuestro agrado y, como de costumbre, os invitamos a dejar vuestros comentarios, que tan importantes son para nosotros.

Un cordial saludo a todos.

Dispersiones en el Pleistoceno Inferior: El Estrecho de Gibraltar

Arte Rupestre en los Confines del Mundo: Petroglifos en Siberia y en Rusia Oriental

                                             Petroglifos de la Cultura Okunev

Petroglifo, del Griego πέτρα pétra, ‘roca’ y -γλυφος -glyphos, ‘grabado, tallado’, derivando éste de γλύφειν glýphein, ‘grabar, tallar, cincelar’.
Figura hecha por incisión en roca, especialmente la realizada por pueblos prehistóricos

Siberia, una vasta región que se extiende desde los Montes Urales hasta el Estrecho de Bering, tomó su nombre de la ciudad tártara de Sibir, enclave que los cosacos destruirían en el siglo XVI. La expansión cosaca ampliaría sus límites geográficos, los de un territorio que se constituye en todo un continente y que presenta la mayor llanura de la Tierra, surcada por numerosos cursos fluviales que originan enormes inundaciones en la época de deshielo, pese a mantener sus lechos congelados.
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Un Acuartelamiento Pretoriano en la Roma del Emperador Adriano

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Busto del Emperador Adriano, Palazzo dei Conservatori, Museo Capitolino

Se ha publicado hace unas horas en BBC News el descubrimiento, en la ciudad de Roma, de unas instalaciones del siglo II d.C. que se cree pudieron haber acogido al grueso de la Guardia Pretoriana del Emperador Adriano (76 – 138 d.C.), bajo cuyo mandato el Imperio vería ensanchadas sus fronteras. Entre otras edificaciones, Adriano ordenó construir el muro que lleva su nombre, a fin de defender la provincia de Britannia de los ataques de las tribus pictas, que desde el Norte la asolaban.
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Nebelivka, Un Templo Neolítico

Nebelivka
                                         Vista aérea del asentamiento

Ucrania, el país de las tierras negras, un territorio enormemente fértil gracias a la gran cantidad de humus que contiene, que le confieren ese color tan especial. Un país que desde aquél fatídico incidente nuclear en su planta de Chernobyl, hace ya casi treinta años, no ha dejado de ser noticia: independencia de la URSS en 1991, contestación social que precedió a la denominada Revolución Naranja en 2004, contra el presidente Viktor Yushenko, acusado de fraude electoral, o los contenciosos con Rusia por cuestiones políticas (el conflicto de la Península de Crimea) y económicas (el control de sus recursos energéticos, gas y petróleo, fundamentalmente), contenciosos que mantienen a ambos estados en conflicto.  Continúa leyendo Nebelivka, Un Templo Neolítico

Bajo un Manto de Ceniza: Pompeya, la Ciudad Sepultada por el Volcán

Pompeya
                                                           Vista aérea de la ciudad

Retrocedemos hoy hasta el año 79 de nuestra Era, al día 24 de Agosto, cuando la muerte se cernió sobre Pompeya y las poblaciones cercanas. La erupción del volcán Vesubio, como parte de una Naturaleza que creemos dominar y para quien no somos más que títeres inconscientes de sus propias limitaciones, sesgó casi de un plumazo la vida de sus habitantes. La emblemática ciudad fue sepultada por la lava y la ceniza. Tras un breve repaso de los acontecimientos, os propongo un corto de animación muy interesante, “A Day in Pompeii”, creado por la compañia Zero One Animation, en colaboración con el Museo Victoria, ambos con sede en Australia.  Continúa leyendo Bajo un Manto de Ceniza: Pompeya, la Ciudad Sepultada por el Volcán

Los que Observan las Estrellas: La Astronomía en la Antigua Babilonia

Astronomía en Babilonia
      Alegoría de la Geometría

“El Universo está escrito en lenguaje matemático, y las letras son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, sin las cuales es humanamente imposible entender una sola palabra” (Il Saggiatore, 1623: “El Ensayista”)

Galileo Galilei, astrónomo, filósofo, ingeniero, matemático y físico italiano (1564-1642)

 

Geometría (del latín geometrĭa, éste del griego γεωμετρία de γῆ gue, ‘tierra’, y μετρία metría, ‘medida’), rama de la Matemática que se ocupa del estudio de las propiedades de las figuras en el plano o el espacio, incluyendo: puntos, rectas, planos, politopos. Los politopos incluyen paralelas, perpendiculares, curvas, superficies, polígonos, poliedros…

Bautizado como el dios romano del mismo nombre, Júpiter, el quinto planeta de nuestro Sistema Solar, el de mayor tamaño después del Sol y el más brillante de todos, dependiendo de la fase en que se encuentre, tenía encandilados a los sabios de Babilonia. Observaron el cielo con ahínco, y desarrollaron un modelo matemático que se presumía desconocido hasta el siglo XIV d.C. y con el que poder describir su movimiento, basándose en parámetros de tiempo y de velocidad. Con qué razón u objetivo parece ser que se desconoce. Es claro que las civilizaciones que nos precedieron manejaban unos conocimientos avanzadísimos para la época, que la nuestra no emplearía hasta bastantes siglos después. En el artículo de hoy, una versión de la BBC, sintetizada respecto de la original, aparecida en Science, su descubridor nos desglosa lo fundamental de su investigación.  Continúa leyendo Los que Observan las Estrellas: La Astronomía en la Antigua Babilonia

Enclaves Estratégicos de la Primera Guerra Mundial: La Cueva del Dragón

La Gran Guerra
                                                  El día a día en la trinchera

La Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra, fue la guerra de las trincheras. Unas construcciones desde las que miles de soldados intentaban ganar terreno al enemigo, avanzando penosamente, metro a metro, y a las que no quedaba más remedio que volver, pese a la insalubridad y a la escasa seguridad que les dispensaban, para reponer fuerzas, recuperarse de las heridas e incluso a morir. Su imagen resume perfectamente y de manera gráfica la crudeza de un conflicto que cambiaría definitivamente la concepción que se tenía de la guerra hasta ese momento.  Continúa leyendo Enclaves Estratégicos de la Primera Guerra Mundial: La Cueva del Dragón