El Artífice de los Yacimientos Paleoantropológicos de Orce

El Artífice de Orce
                                         Dr. José Gibert Clols

La Historia nos ha brindado numerosos ejemplos de descubrimientos que se han convertido en piedras angulares de la Investigación, que han marcado un antes y un después, resultando tan determinantes para el progreso científico y la evolución social que sin ellos, seguramente, no habríamos llegado hasta el punto que nos encontramos. Otros, por el contrario, se han tornado en una gran piedra en el camino profesional de sus artífices, sin importar la valía tanto académica como personal de unos expertos cuyo único pecado ha sido creer en lo que hacían.      

Cuando el Dr. D. José Gibert Clols encontró en 1984 el fósil siglado como VM-0 [Venta Micena-0], ni él ni su equipo de colaboradores podían imaginar la tremenda polémica que se iba a generar alrededor de un hallazgo, que podríamos tildar de molesto, para una comunidad científica que, lejos de estar preparada, se negó a admitir una pieza que retrotraería la presencia humana en la Península Ibérica [y por ende, en Europa] un millón de años, nada menos. Una comunidad científica cuyas líneas de actuación respondían a “criterios de autoridad”, tal y como el Dr. Gibert había manifestado.

Sometido a diversos estudios por equipos especializados independientes, que no pudieron compartir información entre ellos durante el proceso de investigación, los análisis demostraron reiteradamente que VM-0 era un fragmento craneal humano, un descubrimiento avalado por autoridades de primer nivel, como la del Dr. Miquel Crusafont.

Sin embargo, tras la muerte de Crusafont, se desató una lamentable campaña de descalificación y de descrédito bien organizadas, incluso por parte de alguno de sus propios colaboradores, que se desdijeron de todo lo afirmado en sus declaraciones anteriores, y que no tuvieron el más mínimo escrúpulo en catalogar el fósil como perteneciente a un équido, a un asno, más concretamente, basándose en la presencia de una cresta sagital o protuberancia ósea. Una excrecencia que también se ha encontrado en huesos humanos de época romana, que son muy, muy posteriores, obviamente. Las conclusiones de las pruebas analíticas no fueron tomadas en consideración, y la actitud torticera de algunos, mal llamados, medios de comunicación hizo el resto.

Se iniciaba, así, un calvario administrativo que le impediría, para empezar, seguir desempeñando su trabajo en la comarca granadina.

Pero, ¿quién era el Dr. Gibert? Y sobre todo, ¿cuáles eran las razones de tal despropósito?

José Gibert Clols nació en la localidad tarraconense de Valls. Bachiller brillante, de excelentes calificaciones, empezó sus estudios en la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona. Desde el principio se ganó la admiración de sus maestros. Los Doctores Batalló y Villarta le ayudaron a especializarse en Paleontología. Especial fue su relación con el Dr. Crusafont, que se inicia en 1968; con él realizará su tesina sobre mamíferos del Mesozóico. Al año siguiente, José Gibert será partícipe de la fundación del Institut de Paleontología Dr. Miquel Crusafont, en el que ocuparía el cargo de director a la muerte de éste.

Hasta 1973, se dedicaría a finalizar su tesis doctoral, que presentó bajo el título “Los Insectívoros Fósiles de España”. Becario de la Fundación Juan March, Profesor ayudante de Paleontología Humana en su universidad, una trayectoria académica dilatada, enriquecida con sus estudios de campo en diferentes yacimientos paleontológicos de la Península, en los que trabajó con los especialistas más reputados del momento, tanto nacionales como extranjeros.

Fascinado por la Paleontología Humana, propuso al Dr. Crusafont visitar la comarca de Orce, situada en la depresión Guadix-Baza, que él consideraba un punto caliente en cuanto a presencia humana y sus restos fósiles. Fue en esa primera exploración cuando se descubrió el yacimiento de Venta Micena, para el que se organizó una excavación en 1982, que daría como resultado el descubrimiento del fragmento craneal VM-0.

Los hallazgos aumentaban en número como la polémica en intensidad, polémica que se intentaría zanjar con la celebración de un Congreso Internacional en 1995, que resultó todo un éxito de participación, de aportaciones científicas y que iba a situar a Orce en el mapa paleoantropológico como el yacimiento con presencia humana más antiguo de Europa. Así mismo, la Consejería de Cultura se comprometía a garantizar la continuidad de las excavaciones.

Pero la realidad iba a resultar muy diferente. Al Dr. Gibert le trataron de hereje al más puro estilo inquisitorial y le acusaron de falsificación. El respaldo de autoridades mundiales en la materia, como el Premio Nobel Phillips Tobias, que llegó a afirmar “nadie hizo tanto con tan poco”, de nada sirvió. El plan para hacerse con los yacimientos y, más importante aún, con la autoría de los descubrimientos, ya había sido puesto en marcha.

Desde 1997 hasta su fallecimiento en 2007, a D. José sólo le permitieron realizar un sondeo en Barranco del Paso, en 2001, y una excavación de urgencia en Fuentenueva I, en 2002. Por contra, si pudo compaginar estos trabajos con otras excavaciones, como en Cueva Victoria, Cartagena, y Sima de las Palomas, Torrepacheco, para las que se le dió todas las facilidades, que él siempre agradeció. En estos yacimientos pudo trabajar con especialistas tan reputados como el Dr. Michael Walker, de la Universidad de Murcia.

Tras la acusación de haber expoliado el yacimiento, sus días en Orce habían terminado. Semejante infamia no vino sola, acarreándole la mayor sanción administrativa impuesta a un investigador en este país. Entre tantos sinsabores, la Generalitat de Cataluña le distinguió con la Medalla ‘Narcís Monturiol al Mérito Científico’.

Hasta el día de su muerte, confió en que la Justicia le permitiría retomar su trabajo en Orce, pero la Comisión Andaluza de Arqueología se lo impediría de manera reiterada.

El hallazgo de proteínas humanas en el fragmento craneal VM-0 [tal y como corroboraron los análisis practicados, cuyos resultados fueron publicados en un artículo de referencia, firmado por los Doctores Borja, García-Olivares y Lowenstein, en 1997] y el descubrimiento en Tarragona, a cargo del Dr. Campillo, de un esqueleto infantil de época romana, que presentaba la misma anatomía que VM-0, cresta sagital incluida, vinieron a zanjar definitivamente la polémica, aunque el daño ya estaba hecho.

Y es que el fósil VM-0 resultaba una verdad incómoda, al poner en evidencia la Teoría de la Difusión Horizontal de los Homininos en su tránsito desde el continente africano hacia Próximo Oriente, una teoría que cierto es va ganando detractores, pero que sigue siendo respaldada por muchos investigadores, todo ello pese al creciente número de evidencias en su contra.

Para finalizar este homenaje a uno de los grandes en la investigación de la Prehistoria, dentro y fuera de nuestras fronteras, por el que siento respeto y admiración, os propongo que veáis los cuatro capítulos del documental titulado “El Hombre de Orce” y que saquéis vuestras propias conclusiones.

Fundación Josep Gibert

Noticia aparecida en La Razón

Imagen: dialnet.unirioja.es

Vídeos: youtube.com

 

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