Las Edades Geológicas

Antropoceno
                          Hombre de Vitruvio, Leonardo da Vinci, 1490

Para poder medir el tiempo a escala geológica, los científicos han recurrido a divisiones jerárquicas, que se han establecido en base a los cambios concomitantes que han afectado a la Tierra y todas las formas de vida que la habitan.

El Holoceno, que en griego significa “del todo reciente” es la época geológica en la que nos desenvolvemos, un periodo que se inició hace 11.650 años, cuando la Edad de Hielo llegó a su fin, y que se encuadra dentro del Periodo Cuaternario, que empezaría hace 2.588 millones de años, dentro de la Era Cenozóica. Es su límite inferior, su fecha de inicio, lo que define a las edades geológicas.   

Tal y como se describe en un estudio que se acaba de publicar en la prestigiosa revista Nature, científicos integrados en un grupo de trabajo internacional están intentando definir el límite inferior de un nuevo periodo de tiempo geológico, el llamado Antropoceno, la “Era del Hombre”, cuyas conclusiones saldrán a la luz el próximo año. Estos estudios cronológicos se fundamentan en los cambios significativos que se produjeron en nuestro planeta, inducidos por la deriva continental o la colisión con asteroides, cuyas repercusiones sobre el clima resultaron más que evidentes.

Antropoceno
                                                  Diagrama de una escala geológica

Para poder precisar el comienzo de una nueva fase geológica, los especialistas se afanan en buscar lo que ellos denominan “a golden spike”, “una espiga dorada”, una señal clara que, desde hielo, sedimento o roca, sea prueba evidente de los cambios acaecidos. Un método de trabajo que ha permitido establecer los límites temporales a escala geológica, tal y como comenta el Profesor Mark Maslin, co-autor del artículo junto con el Dr. Simon Lewis, ambos de la UCL, University College London.

Si bien algunos de ellos creen que sólo el estudio retrospectivo de miles, o incluso, millones de años puede establecer el inicio exacto de una nueva era, existe cierto consenso sobre dos fechas bien delimitadas, dos espigas doradas, que marcarían el comienzo del Antropoceno: 1610 y 1964. Aunque está por determinar si el Antropoceno sería una continuación del Holoceno o del propio Pleistoceno. En este segundo supuesto, el Holoceno sería una subdivisión del Antropoceno.

Antropoceno
                    Llegada de Colón al Nuevo Mundo, José Garnelo y Alda, 1892

La primera, 1610, tiene que ver con el Descubrimiento de América poco más de un siglo antes, que llevó a miles de europeos a buscar fortuna en el Nuevo Mundo y que traería consigo una transformación a escala global sin precedentes gracias al volumen de intercambio comercial.

Como sostiene el Dr. Simon Lewis, co-autor, igualmente, diferentes especies vegetales como la patata, el maíz y el trigo sortearían la barrera oceánica y cambiarían para siempre la trayectoria evolutiva. Igualmente, millones de personas, agricultores en su mayoría, fallecieron como consecuencia de las enfermedades que los europeos llevaron a América, dejando abandonadas sus tierras de cultivo, que recuperarían la vegetación que anteriormente las ocupaba – bosque, sabana -, hasta tal punto que los registros obtenidos de núcleos de hielo muestran descensos pronunciados en la concentración de CO2, fundamental en el desarrollo de la vida vegetal. 1610 es el año en el que la concentración de dicho gas alcanzaría su cota más baja.

Antropoceno
                                         Prueba nuclear en el Atolón de Bikini, 1954

La segunda espiga dorada se atribuye al año 1964, cuando por consenso internacional se acordó prohibir las pruebas nucleares que tan habituales habían sido desde los años 40 hasta inicios de los ’60, constatada por la presencia en la atmósfera de radiocarbonos, cuyos índices se reducirían drásticamente tras la prohibición.

Para el Profesor Maslin, no es la radioactividad la única de las causas, pues durante la década de los `60 se produjo la llamada “gran aceleración”, que produjo cambios sustanciales en la producción de alimentos y el aumento demográfico a un ritmo de un 2% anual.

Un campo de trabajo de lo más interesante y que, en palabras del Dr. Jan Zalasiewicz, de la Universidad de Leicester, plantea “ideas intrigantes” desde múltiples suposiciones.

Cuando los resultados de su investigación estén disponibles, os lo contaremos desde aquí.

 

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