Numancia, de la Gesta a la Leyenda

CRONICAS DE LA CELTIBERIA CITERIOR

NUMANCIA

Àrnica “Castro Arévaco” mp3

Numancia Invicta
                                      Celtíbero versus romano

“Este pueblo suministra para la guerra no solo una excelente caballería, sino también, una infantería que destaca por su valor y capacidad de sufrimiento. Visten ásperas capas negras, cuya lana recuerda al fieltro. En cuanto a las armas, algunos celtíberos llevan escudos ligeros semejantes a los de los celtas, y otros grandes escudos redondos del tamaño del aspis griego. Sobre sus piernas y espinillas trenzan bandas de pelo, y cubren sus cabezas con cascos de bronce adornados de cimeras rojas. Llevan espadas de dos filos forjadas con excelente acero, y también llevan, para el combate cuerpo a cuerpo, puñales de una cuarta de largo. Utilizan una técnica especial en la fabricación de sus armas. Entierran piezas de hierro y las dejan oxidar durante algún tiempo de las que aprovechan solo el núcleo, obteniendo así magníficas espadas y otras armas. Un arma fabricada de este modo corta cualquier cosa que encuentre en su camino, por lo cual no hay escudo, casco o cuerpo que resista su embite”

Diodoro Sículo, Diodoro de Sicilia, historiador griego, siglo I a.C.

Numancia Invicta
                               Vista aérea de las ruinas de Numancia

La heroica resistencia que durante una década mantuvo en jaque a la todopoderosa maquinaria de guerra romana en su intento de conquistar un pequeño reducto celtíbero en los confines del Imperio, traspasaría el umbral de la Historia para adentrarse de lleno en la Leyenda.
¿Cómo pudo el ejército romano fracasar repetidamente ante una “horda” de bárbaros, aparentemente mal organizados, y escasos en su número?

Numancia Invicta
                                     Tropas celtíberas en combate cuerpo a cuerpo

Aunque innegable es el arrojo con el que el pueblo de Numancia se enfrentó al invasor, hemos de señalar, en honor a la verdad, que el nivel de las tropas reclutadas y a Hispania enviadas, para someter ese pequeño foco de rebelión, distaba bastante del de aquéllas que tantas victorias habían conseguido apenas un siglo antes. Y que durante la década de asedio que las crónicas relatan, se produjo un cese de hostilidades, concretamente entre los años 137 y 135.

Para conocer las razones del declive de la institución militar hemos de retrotraernos a la Roma de finales del siglo III, en que venimos asistiendo a una crisis política y social en la que facciones diferentes intentan hacerse con el control de la situación.

Numancia Invicta
                                   Legionario romano

En esa época, la milicia permanece ligada a la propiedad, es por ello que completar los cuadros de tropas, tanto en número como en eficacia, se tornará con el transcurso del tiempo en una empresa harto difícil, a lo que iba a ayudar, sin duda, la inoperancia de las altas instancias militares – que no tienen clara cuál será la mejor estrategia a seguir -, el relevo de unos cónsules por otros antes de que las campañas iniciadas lleguen a su fin, y el desconcierto que produce, en civiles y milites, el valor de unos guerreros, los numantinos, que se muestran imbatibles en la lucha cuerpo a cuerpo y a caballo.

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                 Viriato, caudillo lusitano

La repercusión de las acciones del caudillo lusitano Viriato posiblemente actuaron de catalizador en el levantamiento del año 143 a.C. Para aplacar la rebelión, es enviado Quinto Cecilio Metelo Macedónico, que en un primer embite se hace con Contrebia y Centóbriga, entre otras localidades de la Celtiberia Citerior. A fin de evitar que Numancia pudiera aprovisionarse en tierras arévacas, decidió saquear la región vaccea, un golpe maestro que hacía presagiar la inminente conquista de la ciudad, cuya estratégica posición entre los ríos Duero y Merdancho, rodeada de valles dominados por profundos bosques, hacía difícil su acceso.

 

Numancia
                        Fases de la conquista de Hispania

Pero los miembros del Senado, conscientes o no de su decisión, darían al traste con tan anhelada victoria. Quinto Cecilio es relevado de su cargo sin solución de continuidad, siendo substituido por Quinto Pompeyo, que pese a fracasar en Numancia y en TermanciaSanta María de Tormes – , consecutivamente, se le mantendría en su puesto; su gestión al frente de las tropas, inexplicablemente, se vería respaldada.

La baja moral de sus soldados, la adversa climatología continental de durísimos inviernos, y la propia resistencia de los autóctonos, le empujaron a considerar la vía diplomática, que resultó un fracaso y que le costaría enfrentarse a un proceso contra su persona.

Aunque el episodio más estrepitoso de todos, sin duda, lo protagonizaría Hostilio Mancino en 138 a.C., obligado, por los numantinos, a pedir la capitulación, por los romanos, a presentarse a las puertas de la ciudad, con las manos atadas a la espalda, desnudo, la escenificación de un acto de humillación que los sitiados no dudaron en rechazar, que de esa manera conseguían un periodo de tregua de tres años, desde 137 a 135.

Roma reconoció el error de haber confiado la empresa a un personaje tan carente de experiencia como Mancino, al tiempo que no dudó en acusar a los vacceos de suministrar víveres a Numancia, de manera que los vacceos fueron atacados, también, durante los años 136 y 135.

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                                                                     Senado de Roma

El pueblo romano se rebeló ante lo que consideraba una auténtica mofa, y aún con el voto en contra de aquéllos que se oponían a su reelección, el héroe de la Tercera Guerra Púnica, Emiliano Escipión, llamado el Africano Menor, fue nombrado cónsul nuevamente en el año 134.

Emiliano Escipión se puso al mando de un ejército formado por 4.000 hombres, la “Cohors Amicorum”, la “Cohorte de Amigos”, a imitación, probablemente, de las que ostentaron los reyes macedónicos, y que algunos autores consideran prueba irrefutable de la ambición monárquica del estratega. En sus filas, personajes insignes, que han pasado a la posteridad, unos por su pericia con las armas, otros por su habilidad en el manejo de las letras, como los políticos Mario y Graco, o autores como Lucilio y Polibio, poeta e historiador, respectivamente. Polibio, en la época de los Escipiones, llegó a conocer el primer tratado comercial entre romanos y cartagineses en latín arcaico.

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                               Cohorte romana

Bajo órdenes estrictas, el cónsul reelecto sometió a sus soldados a un durísimo entrenamiento en tierras de la Tarraconense, empezando por apartarlos de distracciones mundanas, rigurosamente prohibidas, para someterlos a continuación a una rutina que les devolvería la disciplina y la confianza de las que antaño habían presumido.

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                      Escipión Emiliano

Cuando los consideró preparados, se puso en camino: en un primer ataque, las tropas cerraron el paso del Duero; seguidamente, cayeron sobre territorio vacceo en plena época de mies, cortando el suministro de víveres que servía de sustento a los sitiados. Sendos campamentos fueron instalados durante el invierno de ese mismo año en territorio numantino, a los que arribaría, procedente de África, Yugurta, liderando un ejército de honderos, con numerosos elefantes, también.

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                          Numancia, sitiada

Fabio Máximo, hermano de Escipión, estaba al frente de uno de los campamentos. A lo largo de nueve kilómetros de perímetro, habían destacado a unos 60.000 hombres, que rodearon la ciudad e impidieron cualquier entrada o salida de la misma, vigilancia que solo Retógenes y otros cinco valientes consiguieron burlar, para ir a pedir ayuda a las ciudades arévacas, aunque de manera infructuosa: la ayuda que los jóvenes de Lutia, la única localidad en atender la llamada, les habrían prestado, fue abortada por los ancianos del lugar, que en previsión de las gravísimas consecuencias de su acción, los entregaron a los romanos, que amputaron las manos de 400 hombres. La consecuencia más inmediata para los sitiados fue el hambre atroz.

Numancia Invicta
                     “El último día de Numancia” de Alejo Vera, 1880

Arrastrados por la desesperación, enviaron a Avaro para intentar pactar una rendición honrosa, pero Roma solo estaba dispuesta a aceptar de Numancia la rendición incondicional. De vuelta con la negativa por respuesta, Avaro fue asesinado por los suyos. La entrada de las tropas romanas en la ciudad puso fin a quince meses de asedio, el invasor encontró sus calles atestadas de cadáveres, por hambre y por suicidio, y a unos pocos supervivientes de aspecto famélico, que habrían recurrido irremisiblemente al canibalismo como única opción de subsistencia, una vez que todos los recursos se habían agotado desde meses atrás.

Àrnica “Humo y Llama” mp3

La ciudad fue incendiada, seguramente como medida que garantizase la higiene y evitara la propagación de enfermedades. El territorio de Numancia se repartió entre las tribus mercenarias al servicio de Roma que habían ayudado a Escipión, que vieron así recompensados sus servicios.

Numancia Invicta
                          “La toma de Numancia” de Alejo Vera, 1880

Aquéllos que, por el contrario, apoyaron a los insurrectos, fueron castigados, y los actos de celebración de la victoria, a los que asistieron cincuenta de los supervivientes de Numancia que el mismo Escipión se había encargado de apartar, se desarrollaron en Roma. Emiliano Escipión fue apodado el Numantino. Hasta la época de Sartorio, al menos, se ponía fin a cualquier atisbo de sublevación, celtíbera o no, en las provincias de Hispania.

Lejos del intento de conseguir un territorio por razón de sus recursos naturales, o por su posición estratégica, el sitio y caída de Numancia representan la lucha de un pueblo por mantener su modus vivendi, conservar su identidad e ideales, y lo más importante, en definitiva, garantizar su libertad frente al invasor, sin considerar su supremacía cultural – la romanitas -, su afán de conquista, mucho menos aún, su mayoría numérica. Es lo que diferencia a las batallas de las gestas. La resistencia numantina se encuentra, por derecho propio, entre estas últimas.

Invicta, eterna, por siempre, Numancia.

Numancia Invicta
                      El yacimiento en época actual

Referencias bibliográficas:

  • BICKEL, Ernst, “Historia de la Literatura Romana”, Colección Grandes Obras de la Cultura, RBA Editores, Madrid 2009
  • J.M. ROBERTS, J.M., “Historia Universal”, Colección Grandes Obras de la Cultura, RBA Editores, Madrid 2009
  • COMELLAS, Jose Luis, “Historia de España”, Colección Grandes Obras de la Cultura, RBA Editores, Madrid 2009
  • ROLDAN, Jose Manuel, “Historia de Roma”, Colección Grandes Obras de la Cultura, RBA Editores, Madrid 2009
  • BAJO ALVAREZ, Fé, CABRERO, Javier, FERNANDEZ URIEL, Pilar, “Historia Antigua III: Historia de Roma”, Editorial Ramón Areces, UNED, Madrid 2010

 

Recursos web e imágenes:

 

Agradecimientos:

Numancia Invicta
      “Numancia”, de Àrnica

A Daniel y a Carles, componentes del grupo Àrnica, que me han permitido utilizar los dos temas que componen la banda sonora de este artículo y que pertenecen a su álbum “Numancia”, por su amistad y colaboración. Para más información sobre su trabajo, podéis contactar con ellos en:

arnicaband.bandcamp.com

arnica.band@gmail.com

http://facebook.com/soliferro.grabacionesiberas

 

Información de actualidad sobre Numancia:

En Ruinas de Numancia y en Asociación Cultural Celtibérica Tierraquemada encontraréis información muy completa y de actualidad sobre Numancia. En ambas páginas se han hecho eco de una petición para que el yacimiento sea declarado Patrimonio de la Humanidad

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