Bárbaros y Romanos en Hispania, 400 – 507 A.D. Recensión (I)

“… Ha caído la noche y los bárbaros no han venido… Y entonces ahora, ¿qué va a pasar con nosotros sin los bárbaros? Al menos esa gente era una cierta solución”

Cavafis, “Esperando a los Bárbaros”

Bárbaros y Romanos en Hispania [400 – 507 A.D.]” es una obra del Profesor Javier Arce Martínez publicada por vez primera en el año 2015 por la editorial Marcial Pons Historia. A lo largo de sus más de trescientas páginas, el autor hace un exhaustivo recorrido por un siglo tan determinante para la Historia de España como lo fue el siglo V d.C.

Javier Arce Martínez (1945) es un historiador y arqueólogo español muy reconocido en el entorno académico, tanto nacional como internacional. Ejerce su tarea docente e investigadora en instituciones tan prestigiosas como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde trabaja como Profesor de Investigación, habiendo dirigido la Escuela Española de Historia y Arqueología a él adscrita en Roma, y la Universidad de Lille, en Francia, donde imparte sus enseñanzas como Profesor de Arqueología Romana. Así mismo, ha coordinado junto con I. Wood y E. Chrysos el programa científico de la European Science Foundation “The Transformation of the Roman World”. Colaborador en numerosas publicaciones, es autor de una veintena de obras entre las que destacan “Funus Imperatorum: Los Funerales de los Emperadores Romanos” (1990), “El último Siglo de la Hispania Romana” (2009), “Esperando a los Árabes: Los Visigodos en Hispania (507-711)” (2013) o ésta que nos ocupa, motivo del presente trabajo, “Bárbaros y Romanos en Hispania 400-507 A.D” (2007).
En la fotografía, le vemos dando una conferencia en la sede de la Diputación de Valladolid.

El siglo V en Hispania viene marcado por dos hechos fundamentales, la ausencia de documentación y la presencia, desde el año 409, de una serie pueblos denominados “bárbaros” que van a establecerse en el territorio que romanos e hispanorromanos habían ocupado durante seiscientos años. La fuente de inspiración para la visión personal del Profesor Arce es el poema de Cavafis “Esperando a los Bárbaros”. Los romanos necesitaban a los bárbaros como garantía del sostenimiento de su economía: agricultura, ejército y fronteras, y contribución fiscal dependían de ellos. En la Península Ibérica no se ansiaba su presencia, pero, tampoco se produjo una situación de rechazo. Es innegable que su llegada contribuyó a dinamizar la sociedad hispanorromana, con ayuda del cristianismo, ortodoxo o herético. Hasta la venida de los musulmanes a territorio hispano, tres siglos habrían de transcurrir, el siglo V, de transición, el VI, de dominio visigodo, y el siglo VII, de esplendor y posteriores decadencia y desmoronamiento.

Bárbaros y Romanos
                                         Obispo Hidacio

Para el obispo Hidacio (o Hydacio), el siglo V no pudo haber comenzado de peor manera. Como refleja en su “Chronica”, el eclipse de sol acontecida en la Gallaecia del año 401 no era sino un mal augurio, una señal admonitoria a la que otras seguirían, preámbulo de una nueva época regida por el caos absoluto. Suevos, vándalos y alanos eran ingressi Hispanias, pueblos que habían entrado en territorio peninsular. Su presencia y la propagación de la epidemia de peste pronto les identificaría con los Cuatro Jinetes del Apocalipsis: Hambre, Guerra, Bestias Feroces y Peste. Hidacio recurre al sensacionalismo exacerbado a fin de dar una imagen apocalíptica de una invasión, la bárbara, sobre la que el resto de crónicas de la época demuestra muy poco interés. El contexto histórico de Hidacio nunca trascendió la Gallaecia. Un problema sobre el que la Arqueología poca luz puede arrojar, dada la dejación con que se aproxima al modus vivendi romano. En cualquier caso, el análisis en profundidad de los hechos no desvela, ni mucho menos un panorama tan desolador como el descrito por este obispo.

El fin de la Hispania romana tiene su germen en la usurpación protagonizada por Constantino III en Britannia. En la vecina Gallia, suevos, vándalos y alanos ya deambulaban por su territorio, tras haber cruzado el Rin en 406. Constantino III era un personaje irrelevante, portador, eso sí, de un nombre glorioso, única razón de su proclamación. Si bien no estuvo exenta de cierta resistencia, Hispania acabaría por unirse a las huestes del usurpador en su lucha contra Honorio y Teodosio. Los movimientos de tropas fueron recurrentes, buena parte de ellas eran de carácter privado, propiedad del señor de la villa, y las luchas de poder, entre Gerontius (o Geroncio), Constante, Constantino III y Teodosio, continuas.

La primera pregunta que tendríamos que plantearnos es ¿por qué los bárbaros entraron en Hispania? Diversos autores, Olympiodoro, Salviano de Marsella, Zósimo, han tratado de darle respuesta, unos, desde posiciones más realistas; el resto, desde postulados más providencialistas. La explicación más plausible sería la de un pacto con Geroncio y en contra de Constantino III por el cual los bárbaros habrían cruzado los Pirineos en octubre de 409 y habrían sido nombrados foederati de aquél al año siguiente. Geroncio se subleva en Hispania, en la Gallia y en Britannia se alzan contra Constantino III, también. Máximo es nombrado emperador por Geroncio. Establecerá su corte en Tarraco y ordenará acuñar moneda en Barcino. Usurpador a la vez que restaurador (restitutor), y salvador de la República, no deja de ser un hombre de paja de en manos de Geroncio, uno de sus clientes hispánicos, aunque las fuentes apenas se refieren a su relación.

Bárbaros y Romanos
                               Constantino III y la Numismática

Nunca había habido usurpadores en Hispania, salvo por Cornelius Priscianus en 145 d.C. La de Máximo era una doble usurpación, contra Constantino III y contra Honorio, si bien éste pronto se percató que era una manera conveniente de debilitar a aquél. Poco sabemos de sus actuaciones políticas, salvo el acuerdo alcanzado con suevos, vándalos y alanos en 411. Emitió moneda de estilo imperial, no solidi, pues no había oro para tal fin. Es posible que quisiera dominar la Gallia. Sea como fuere, Geroncio tenía vía libre para acabar con sus rivales. Constantino III y Juliano, su hijo, serían ajusticiados, para que sirviera de escarnio a los que osaran usurpar, en clara alusión a Máximo. Acabaría sus días exiliado, viviendo entre los bárbaros con los que había pactado. Los mismos que errarán por la Península Ibérica, sobreviviendo gracias al pillaje y saqueo que Hidacio magnifica en su “Chronica”. Personalizaron el sistema impositivo romano en la figura del tyrannus exactor, el recaudador de impuestos, que ejercieron en las urbes, no así en el fundus. En lo que a fiscalidad se refiere, bárbaros y romanos venían a representar lo mismo. Unos bárbaros protegían a los hispanorromanos de otros. Finalmente, cambiarán la espada por el arado, gracias a la autoridad romana bajo Máximo. Como Salviano de Marsella afirma en sus escritos, “los hispanorromanos prefieren vivir bajo los bárbaros que bajo el injusto yugo al que los romanos les someten”, que afectaba tanto a nobles como a pobres. El sistema romano perduró mediante un modelo de convivencia en unos territorios que la Diplomacia y los ejércitos de Honorio intentarían recuperar.

Llegados a la cuestión territorial, surgen ciertas dudas. Si hacemos caso a Hidacio, los vándalos asdingos se habrían establecido en Gallaecia Occidental. Los suevos, en su franja oriental. En la Carthaginense y Lusitania, los alanos. Los vándalos silingios, en la Bética. Todos ellos comandados por su respectivo rey, Genderico, Hermerico, Addax y Fredbal, respectivamente. ¿Qué sucedió con las tres provincias restantes? Lo más factible es que la Tarraconense, la Balear y la Mauritana Tingitana hubiesen quedado en manos romanas. El reparto fue desigual porque el número de bárbaros era tan escaso como el conocimiento del territorio que pretendían manejar.

Ataúlfo fue el primer rey visigodo establecido en Hispania. Cuñado de Alarico, sirvió como mercenario a Honorio contra los usurpadores y él y los suyos fueron recompensados con la hospitalitas en Burdigalia (Burdeos). Pero el desabastecimiento que sufrieron le llevaría a levantarse contra el emperador. Al igual que hiciera Geroncio con Máximo, Ataúlfo encontró en Attalo a su hombre de paja. Pero el bloqueo desde Rávena no cesaba y Ataúlfo, con el respaldo de la aristocracia galorromana, se desposó en 414 en Narbona con Gala Placidia, hermana del emperador, secuestrada por Alarico.

Bárbaros y Romanos
                                                                    Gala Placidia

Placidia representaba la dinastía teodosiana. En virtud de su matrimonio, Ataúlfo emparentaba directamente con la casa imperial a la que había jurado defender. Consciente de que un Estado necesitaba leyes, conservó el corpus legis romano. Presionado por Constancio, Ataúlfo se dirigió a Barcino, en donde su hijo con Placidia moriría. Allí sería él asesinado en 415. Puede que la corte goda no aprobase su política pro romana. Antes de morir, pidió a su hermano que devolviera a Placidia y que conservase la amistad con Roma.

Por orden de Sigerico, el nuevo rey coronado ese mismo año, todos los sucesores de Ataúlfo fueron asesinados. Pero su reinado fue efímero. Tras haber humillado públicamente a Placidia, haciéndola desfilar, junto con otros prisioneros, delante de su montura, Sigerico fue asesinado y sustituido por Valia. Attalo hubo de exiliarse en Lípari. Valia optó por cruzar el Mediterráneo para alcanzar África, el granero de Roma, dada la situación de escasez que su gente sufría. Fracasó, y hubo de firmar la paz con Roma en 416, y comprar trigo a los vándalos a precios desorbitados. Finalmente, el grano prometido llegaría y, a cambio, Valia y sus huestes emprenderían campañas contra suevos, vándalos y alanos. Constancio les proporcionó tierras con carácter definitivo. En 418, les permitió asentarse en Aquitania, al otro lado de los Pirineos. Tras la muerte de Valia, los godos se asentarán de nuevo en Hispania a finales de siglo.

En 418, Honorio envía una carta, de enigmático contenido, a sus tropas acantonadas en Pompaelo (Pamplona). Una petición, al parecer, a la milicia de la ciudad. La misiva constituye un ejemplo de sacrae litterae imperial, y va dirigida a todos los soldados, con menciones especiales. El emperador les promete equiparar su salario al de otras tropas, como las de la Gallia. ¿Razones? Desde 407, Honorio iba de fracaso en fracaso, Gallia, Britannia, Hispania, en todas ellas habían surgido usurpadores. Habiéndose deshecho de Geroncio y de Constantino III, aspiraba a recuperar el conjunto de la diócesis. Las victorias de Valia sobre suevos, vándalos y alanos merecían una recompensa especial, como las tierras en Aquitania.

Bárbaros y Romanos
El Emperador Bizantino Honorio, de Jean Paul Laurens (1880)

Su segundo intento de usurpación le costaría la vida a Máximo. Los bárbaros deseaban integrarse en el modelo romano. Constancio es designado emperador por Honorio en 421 y recuperará la diócesis casi en su totalidad. Desde Pompaelo, las tropas leales al emperador, que habían venido especialmente para la ocasión, le ayudaron a derrotar a Máximo, motivo de su agradecimiento hacia ellas.

Vándalos asdingos y silingos cruzaron los Pirineos en 409 hacia Hispania. Habían compartido territorio en la Gallia con suevos y alanos, unas veces con Roma o apoyando revueltas en otras. Unidos, alcanzaron la Península Ibérica. Según Plinio, Tácito y otros autores, los silingos provenían de la actual República Checa. Los asdingos, de la Dacia romana, en la actual Rumanía. De éstos fue Visimar su primer rey, que estableció mayores contactos con Roma que con los silingos. Eran nómadas, se enrolaban en las tropas romanas como mercenarios. Se desplazaron hacia Occidente en busca de tierras y sustento. A estos grupos se les permitió cruzar los Pirineos para que apoyaran a Geroncio contra Constantino III. Lo hicieron con sus familias y convenientemente aculturizados por Roma, incluso sus necrópolis emulaban las de los romanos.

La división territorial llegaría después. Suevos, vándalos y alanos eran súbditos del usurpador Máximo. La superioridad de los alanos sobre vándalos asdingos y suevos se hizo patente. Las provincias que ocupaban, Lusitana, Carthaginense, Bética y Gallaecia, eran las más ricas y productivas, trigo y aceite, claros objetivos para los romanos desde 417. Enviaron a Valia para su recuperación, aniquilando a silingos, y a alanos en Lusitania. Los supervivientes de estos últimos quedaron bajo protección de Gunderico, rey de vándalos y alanos. Así, las provincias Lusitana, Carthaginense y Bética se vieron desprovistas de bárbaros. Los que escaparon se establecerían en la Gallaecia.

Tras haber conseguido estas victorias, el ejército de Valia regresó a Aquitania. Gallaecia quedaba abandonada a su suerte. El conflicto entre bárbaros no tardaría en estallar. Los romanos, comandados por Astirius, se pusieron de parte de los suevos. Decidido a acabar con los vándalos, Honorio envió un magister millitum, que salió derrotado, según Hidacio, por la deserción del contingente godo. Desde ese momento, los vándalos pondrán en marcha una política de expansión que los llevará a las Baleares, continuando hacia Carthago Spartaria, Hispalis y la provincia Tingitana, una sucesión de tentativas y actos de saqueo y pillaje más que una serie de conquistas como tales.

Romanos y Bárbaros
Los vándalos de Genserico en el Saqueo de Roma, de Heinrich Leutemann (~1870)

En 428, Gunderico ocupa Hispalis y profana su iglesia. El suevo Heremegario hará lo propio en Santa Eulalia de Mérida. A Gunderico le sucede Genserico, su hermano. Pese a la fertilidad de la Bética, puso rumbo a África en 429, una región con los mismos recursos y, en aparencia, más segura. Lo hicieron confiscando todas las embarcaciones que encontraron. Allí, gracias al comes Africae Bonifacio, no se les opuso resistencia, pero, desde la Península, las tropas suevas de Hemeregario les pisaban los talones.

Para los romanos, los vándalos eran un peligro, tanto por tierra como por mar. Eran de confesión católica, hasta que Genserico abrazó el arrianismo, todo un apóstata, según Hidacio. Dado su número, no pudieron ejercer un control total del territorio, pese a las armas, necesitaban las leyes romanas, estaban condenados a entenderse. En otros órdenes, edificaciones, armas, vestimenta, cerámica, la Arqueología si ha detectado diferencias. El vandalismo que se les achaca no fue tal, respetaron las estructuras existentes en su propio beneficio. Su impronta cultural resultó escasa, más bien, se marcharon como habían venido, al servicio de Roma.

Los alanos tuvieron un papel muy poco relevante. Isidoro de Sevilla no los menciona en su “Historia Gothorum et Suevorum”. Eran un pueblo estepario, de origen iranio, no germánico, de religión pagana y dedicados al nomadismo pastoril. Se pusieron al servicio de Teodosio y de otros emperadores romanos a los que se habían unido en 407 con su rey Goar en la Gallia. Bajo otro monarca, Rependial, alcanzan Hispania en 409. Ayudaron a Ataúlfo y a Máximo y, tras el reparto provincial, se hicieron con la Lusitana y la Carthaginense. Addax era su rey en Hispania. Pese a su superioridad sobre el resto de pueblos, fueron barridos por el ejército de Valia. Los que sobrevivieron quedaron bajo la protección de Gunderico hasta que éste cruzó el mar hacia África. No se ha encontrado huellas de los alanos en Hispania, salvo trazas toponímicas y arqueológicas en Gallaecia. Crónicas de destrucción alana, tampoco. Este pueblo se cohesionaba en torno a su rey, cuya sucesión era una cuestión de capacidad, no de linaje.

Romanos y Bárbaros
                                Pueblos bárbaros en Hispania a inicios del siglo V

A los suevos, artífices de la “infellix Gallaecia”, según Hidacio, les reprocha éste su incumplimiento de los pactos que habían sellado con godos y romanos. Constituían el pueblo menos numeroso, pero, perduraron más que el resto, hasta el siglo VI, cuando fueron aniquilados por Leovigildo. De origen germánico centroeuropeo, acabarían por dedicarse a la agricultura y sedentarizarse. Tras el reparto provincial del año 411 se quedan con la Gallaecia. Su territorio tenía salida al mar, hacia Lusitania, lo que lo hacía muy apetecible para los vándalos de Gunderico quien, en 419, intentó bloquear a los suevos de Hermerico en los montes Erbassios. Los romanos apostaron por ellos y los vándalos volvieron a la Bética, lo que permitió a los suevos moverse libremente por toda Gallaecia hasta Asturica, protagonizando razzias hacia Lusitania, Carthaginense y Tarraconense. Unas operaciones de saqueo que también desplegaron en la propia Gallaecia, prueba de que no la dominaron en su totalidad. Se establecieron en Bracara, prácticamente, y en Lucus (Lugo) y en Asturica. Rechila, su rey, lo intentó en Emerita.

Conscientes de su necesidad de integración en la sociedad hispanorromana, los suevos tomaron rehenes de clase alta para negociar acuerdos. La epigrafía sueva, como ocurre con el resto de pueblos, aparece en África, no en Gallaecia. Vivían de la razzia y de la negociación, en torno a su rey. En el caso de Hispania, el primero fue Hermerico, a quien sucede Rechila, y a éste, Rechiario, no sin cierta oposición, quizás, por ser hijo ilegítimo. Una monarquía, pues, de carácter hereditario. Rechiario casará con la hija del rey godo Teodorico I, emprenderá campañas en Gallaecia y consolidará el reino suevo. En Bracara, su capital, ordenará emitir moneda, siliquae de plata, lo que le ponía a la altura del emperador. El romano Avitus y el godo Teodorico II iniciaron una campaña contra él y acabaron con su linaje. Surgieron dos reyes suevos, Maldras y Framtame, que actuaban con independencia, una debilidad que los godos supieron aprovechar. Fueron asesinados y la disputa por el trono provocó luchas fraticidas protagonizadas por Frumario y Rechismundo. Los suevos se regían por la lex romana, intercambiaban embajadas, verdaderos centros de negociación, una seña de identidad propia de la cultura y del refinamiento que caracterizaban al mundo romano. Pese a los acontecimientos que Hidacio narra en su “Chronica”, el suevo es el primer rey bárbaro convertido al catolicismo y en emitir moneda.

Máximo, probable autor de “Chronica Caesaragustana” (s.VI), obispo de esa ciudad, separa dos momentos clave, el de la entrada de los visigodos en Hispania y el de su establecimiento, entre los cuales la resistencia que los locales mostraron fue notoria. Dados sus conflictos en la Gallia con romanos, francos y burgundios, los visigodos buscaban la fundación de un reino independiente, y lo consiguieron en la Península Ibérica. Constancio los utilizó para derrotar a los otros pueblos bárbaros, recompensándolos sólo con su establecimiento en Aquitania. Numerosas eran las razones estratégicas para ello. Pero las derrotas estaban por llegar. En 422, los vándalos vencen a Astirius, por la defección del contigente godo, pasándose al bando alano.

Los episodios de los años 431 y 446, protagonizados por Vetto y Vitus, respectivamente, prueban el interés godo por Hispania. En 456, el godo Teodorico infringe a los suevos una tremenda derrota. Tras el apresamiento de Rechiario, los suevos nombran rey a Maldras. Teodorico pretendía conquistar Lusitania, así, se instaló en Emerita, su capital. Pero la muerte de Avitus le hizo volver a la Gallia. De camino, parte de sus tropas saqueó Asturica y ciertas localidades palentinas y leonesas. Teodorico envió al dux Cyrila a la Bética en 458, año que autores como Thompson consideran el comienzo de la presencia goda en esa provincia hasta la invasión islámica del 711. Sin embargo, la presencia goda fue, más bien, una presencia militar itinerante. Desde 466, ya con Eurico, se produce la progresiva ocupación de Hispania, empezando por la Tarraconense, bastión romano. Eurico asesinó a Teodorico, morbus gothorum. Habría que esperar al año 497 para hablar de la entrada triunfal de las tropas y del pueblo godos, ya bajo Alarico II, según el obispo Máximo. En 585, Leovigildo acabaría de una vez por todas con el reino suevo.

Los godos practicaron el arrianismo hasta que Recaredo consiguió su conversión tras el III Concilio de Toledo. La presencia goda se hizo patente en el entorno urbano, sobre todo, que aprovecharon y reutilizaron convenientemente, imitando el modelo romano. Así queda atestiguado en los establecimientos de Teodorico, Ataúlfo y Leovigildo en Emerita, Barcino y Toletum (Toledo), respectivamente.

 

Galería de imágenes:

Fernando Díaz Villanueva

Diputación de Valladolid

Marcial Pons Editorial

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Tempus Fugit

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Blog de Jose Luis Escribano

 

Bárbaros y Romanos en Hispania, 400 – 507 A.D. Recensión (II)

Bárbaros y Romanos
                                                           Agustín de Hipona

Como en épocas anteriores, el siglo V fue un periodo de inseguridad, sobre todo, en el entorno rural, donde ladrones y salteadores de caminos campaban a sus anchas. Así se refleja en las referencias que Consencio hace a los bárbaros que roban libros en su carta a Agustín de Hipona, y en los textos de Hidacio en los que menciona la presencia de piratas norteuropeos en el Cantábrico y trata la cuestión de la bacaudae, la bagauda. A lo que habría que sumar los episodios recurrentes de resistencia local frente al poder romano y la presencia goda.

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Homo Naledi y el Arbol Genealógico de Nuestra Especie

Homo naledi
                          Profesor Lee Berger, con una réplica de cráneo naledi

Homo naledi se encuentra entre los hallazgos arqueológicos más recientes relacionados con la Prehistoria, entre aquéllos que, posiblemente, nos obliguen a reconfigurar nuestro árbol genealógico y a reescribir el itinere de nuestra propia evolución.

La Prehistoria se encuentra en constante revisión. El hallazgo de nuevos yacimientos, con la consiguiente aparición de otros tantos fósiles, y lo refinado de las últimas técnicas de análisis, cada vez más innovadoras, permiten acotar con más y más precisión unas cronologías que parecen retroceder en el tiempo sin encontrar su límite inferior. Sin embargo, a tenor de las opiniones de los protagonistas de esta historia, el caso naledi plantea una dicotomía cronológica que hace dudar a estos mismos especialistas.

Homo Naledi
                           Profesor John Hawks

Pero no es ése el gran desafío, pese a la importancia de la cronología, no lo es. Es el de intentar explicar aquellas manifestaciones que no se corresponden con tecnocomplejos, que no suelen dejar un rastro material, y que tienen mucho que ver con pensamientos elevados y con estados de conciencia fuera de lo habitual, caso de las prácticas rituales, básicamente funerarias. 

Como veremos, a continuación, en el artículo que os hemos traducido, Homo naledi aglutina todas esas facetas, aquéllas que nos distinguen del resto de la Creación, aquéllas que, en definitiva, nos hacen humanos, y que sin embargo, no podrían corresponderse con un cerebro tan diminuto, al menos, en teoría.

¿Será Homo naledi el eslabón perdido, o su clave misma? Con el tiempo lo descubriremos.

Homo naledi
                             Trabajos en la Cueva Rising Star
Primitive human ‘lived much more recently’
NO HACE TANTO QUE LOS HUMANOS PRIMITIVOS VIVIERON

 

De: Paul Rincon, Responsable de Ciencias de BBC News, 25 April 2017

Traducción: LPDLA

Un tipo de humano primitivo, del que una vez pensamos tendría una antigüedad de tres millones de años, vivió en realidad en época mucho mas reciente, tal y como sugiere un estudio.

Los restos de quince esqueletos parciales pertenecientes a la especie Homo naledi fueron descritos en 2015, tras ser hallados en un sistema de cuevas en Sudáfrica por un equipo dirigido por Lee Berger, procedente de la universidad de Wits, quien, en una entrevista, sostiene ahora que la antigüedad de los mismos se estima entre los doscientos mil y los trescientos mil años.

Aunque su anatomía comparte ciertas semejanzas con la de los humanos modernos, otras características de Homo naledi nos sugieren que aquellos humanos vivieron en épocas mucho más tempranas, hace unos dos millones de años, o incluso más.

“Son como una forma primitiva de nuestro propio género, el género Homo; al parecer, podrían compartir linaje con los primeros Homo erectus u Homo habilis, o con Homo rudolphensis, ha comentado John Hawks, de la Universidad de Wisconsin, colega del Profesor Berger.

Aunque algunos expertos consideraron que naledi pudo haber vivido en épocas relativamente recientes, el Profesor Berger declaró en 2015 a BBC News que los restos podrían alcanzar los tres millones de años. Nuevas pruebas de datación sitúan a la especie en una cronología en la que Homo naledi pudo haber coincidido con los primeros ejemplares de nuestra especie, Homo sapiens.

En el programa de radio de la BBC, Inside Science, el Profesor Hawks ha afirmado que “presentan la edad de los Neandertales en Europa, la de los Denisovanos en Asia, la de los primeros humanos en África. Son parte de esta diversidad mundial que ya estaba presente, al tiempo que nuestra especie surgía”.

“Ignoramos que más hay en África que podamos encontrar, ese es el gran mensaje, en mi opinión. Si este linaje, que al parecer se originó hace dos millones de años, estaba aún presente hace unos doscientos mil años, entonces es posible que no acabara ahí. No hemos encontrado al último naledi, hemos encontrado un naledi.

Los restos de naledi fueron excavados en 2013 en el interior de una cámara de difícil acceso en el centro de un entramado de cuevas conocido como Rising Star. Por entonces, el profersor Berger se mostró convencido de que habían sido depositados en la cámara de forma deliberada, quizás durante generaciones.

Esta idea, que sugería que Homo naledi exhibía un comportamiento ritual, no estuvo exenta de controversia, pues tales prácticas son consideradas por algunos autores características de los humanos modernos.

El profesor Hawks ha dado a conocer que el equipo viene explorando una segunda cámara desde entonces. “La (segunda) cámara presenta los restos de, al menos, otros tres individuos, incluyendo un esqueleto parcial con su cráneo”.

Los investigadores ya han intentado extraer ADN de los restos a fin de conseguir más información sobre la posición ocupada por naledi en el árbol genealógico humano, si bien no han tenido éxito, por el momento.

“Los restos se hallan en unas condiciones que nos permiten considerar tal posibilidad. La cavidad es relativamente cálida si la comparamos con aquéllas del norte de Europa y Asia, donde la preservación del ADN es excelente”, ha señalado el profesor Hawks.

Se prevé la publicación en los próximos meses de un estudio concluyente sobre las pruebas de datación.

Paul Rincon

Si habéis llegado hasta aquí, qué mejor, creemos, que os quedéis un rato más con nosotros, para ver el documental “Dawn of Humanity”, “El Amanecer de la Humanidad” (2015), donde se muestra cómo se llevó a cabo todo el trabajo previo de preparación de las excavaciones, y cuán laborioso resultó el proceso de recuperación de los restos, tarea llevada a cabo por un fenomenal equipo femenino.

Transcripción:

Transcripción en Inglés y Español

Imágenes:

Berger besa una réplica de un cráneo naledi, un ancestro humano recién hallado durante los descubrimientos que se desvelaron el 10 de Septiembre de 2015 en Maropeng, Sudáfrica. Una nueva especie, Homo naledi, con una antigüedad entre 2,5 y 2,8 millones de años, fue descubierta en la denominada “Cuna de la Humanidad”, a unos cincuenta kilómetros al Noroeste de Johannesburgo. De unos cinco pies de altura y unas cien libras de peso, aproximadamente, y con un cerebro no mayor que el tamaño de media naranja, Homo naledi es una combinación sorprendente de características propias, tanto de australopitecos como de humanos, que era absolutamente desconocida para la Ciencia, hasta ahora, como afirman los investigadores

Numancia, de la Gesta a la Leyenda

CRONICAS DE LA CELTIBERIA CITERIOR

NUMANCIA

Àrnica “Castro Arévaco” mp3

Numancia Invicta
                                      Celtíbero versus romano

“Este pueblo suministra para la guerra no solo una excelente caballería, sino también, una infantería que destaca por su valor y capacidad de sufrimiento. Visten ásperas capas negras, cuya lana recuerda al fieltro. En cuanto a las armas, algunos celtíberos llevan escudos ligeros semejantes a los de los celtas, y otros grandes escudos redondos del tamaño del aspis griego. Sobre sus piernas y espinillas trenzan bandas de pelo, y cubren sus cabezas con cascos de bronce adornados de cimeras rojas. Llevan espadas de dos filos forjadas con excelente acero, y también llevan, para el combate cuerpo a cuerpo, puñales de una cuarta de largo. Utilizan una técnica especial en la fabricación de sus armas. Entierran piezas de hierro y las dejan oxidar durante algún tiempo de las que aprovechan solo el núcleo, obteniendo así magníficas espadas y otras armas. Un arma fabricada de este modo corta cualquier cosa que encuentre en su camino, por lo cual no hay escudo, casco o cuerpo que resista su embite”

Diodoro Sículo, Diodoro de Sicilia, historiador griego, siglo I a.C. Sigue leyendo Numancia, de la Gesta a la Leyenda

El Poblamiento de Europa Empezó Hace 1,6 millones de Años en Orce

Primer Poblamiento de Europa
                                                                Dr. Gibert en Orce

“En una época de engaño generalizado, decir la verdad es una acto revolucionario”

George Orwell, escritor y periodista británico [19031950]

Primer poblamiento de Europa
                                           Trabajos de excavación en Orce

Siguiendo con la temática iniciada en el artículo anterior, El Artífice de los Yacimientos Paleontológicos de Orce  en el que desde aquí se hacía un modesto homenaje al Dr. D. José Gibert, os propongo en éste la lectura de la traducción íntegra, realizada por un servidor, del artículo publicado en la Revista Americana de Antropología Física, número 103, de 1997, que lleva por títuloInmunoespecificidad de la Albúmina Detectada en Fósiles de 1,6 M.a. de Antigüedad de Venta Micena en Orce, Granada, España”, cuyas conclusiones, resultan demoledoras, y no han podido ser rebatidas por los detractores del Fragmento Craneal.     
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El Artífice de los Yacimientos Paleoantropológicos de Orce

El Artífice de Orce
                                         Dr. José Gibert Clols

La Historia nos ha brindado numerosos ejemplos de descubrimientos que se han convertido en piedras angulares de la Investigación, que han marcado un antes y un después, resultando tan determinantes para el progreso científico y la evolución social que sin ellos, seguramente, no habríamos llegado hasta el punto que nos encontramos. Otros, por el contrario, se han tornado en una gran piedra en el camino profesional de sus artífices, sin importar la valía tanto académica como personal de unos expertos cuyo único pecado ha sido creer en lo que hacían.       Sigue leyendo El Artífice de los Yacimientos Paleoantropológicos de Orce

Sapiens, Lobos y la Desaparición de Neandertal

Portada del libro de la Profesora Shipman
                                Los Invasores, de Pat Shipman

El misterio de la desaparición de Homo neanderthalensis, cuya causa quizás nunca lleguemos a descubrir, sigue alimentando la curiosidad de los expertos en la materia, que no consiguen desentrañar el porqué de la extinción de una especie netamente europea y que en su génesis llegaría a alcanzar territorios de Oriente Medio. Una especie adaptada a condiciones climáticas muy duras. Social por naturaleza y con alto grado de pertenencia al grupo, en el que las tareas se compartían y repartían, no sólo aquéllas encaminadas a su propia subsistencia, sino otras como el cuidado de niños, ancianos y enfermos, además. De constitución fuerte, con una capacidad craneal superior a la de sapiens, lo que implicaría, en principio, un gran desarrollo cognitivo, y de quien los investigadores opinan que poseía un pensamiento elevado. Pese a todo lo comentado, y tras un periodo de aculturación e hibridación con sapiens, como quedó demostrado en los análisis de ADN practicados sobre la falange de la Niña de Denisova, los últimos reductos neandertales [cuyos restos se han localizado en la Costa de Gibraltar], desaparecerían para siempre hace unos 28.000 años, aproximadamente.  Sigue leyendo Sapiens, Lobos y la Desaparición de Neandertal