La Invasión de Canaan y el Asedio de Lachish

Lachish
                                                           Situando Lachish [Laquis]

La gran influencia que las civilizaciones mesopotámicas ejercieron sobre el pueblo hebreo se evidencia en los textos del Antiguo Testamento, plagados de concepciones y tradiciones culturales sumerias, asirias y babilónicas, que hacen que la Biblia sea una fuente histórica fundamental y no sólo un libro de culto religioso.

La ciudad fortaleza de Lachish [תל לכיש] jugó un papel estratégico decisivo en la partida por el control de la Tierra de Canaan, que egipcios, asirios y babilonios se disputaron en repetidas ocasiones. Ésta es su historia.  

  • Introducción

Lachish, gran ciudad fortaleza situada al Suroeste de Jerusalén. Escenario de numerosos combates, tomada por Josué, reconstruida por Roboam. Asaltada y destruida por los asirios en el año 701 a.C. fue de nuevo, tras su recuperación, conquistada y arrasada por los babilonios en el 588 a.C. Un enclave que ha proporcionado importantes descubrimientos arqueológicos, entre los que destaca especialmente la Ostraca de Lachish, que contiene fragmentos de correspondencia – en lengua hebrea de elegante estilo – dirigida al comandante de la plaza, escrita en tinta negra sobre cerámica, que nos aportan información detallada de una época en que Judea estaba siendo asediada por las huestes de Nabucodonosor.

Lachish
           La Ostraca de Lachish

Lachish fue una antigua ciudad de Oriente Próximo situada en Sefelah, una región comprendida entre el Monte Hebrón y la costa mediterránea. Es en las Cartas de el – Amarna donde por primera vez se le menciona, como Lakisha o Lakisa. Según la Biblia, los israelitas destruyeron Lachish por haberse unido a la liga contra los gibonitas, y su territorio se adscribió posteriormente a la tribu de Judá, llegando a formar parte del reino de Israel. Gibeón, situada al Noroeste de Jerusalén, era una ciudad cananea conquistada por Josué, cuyos habitantes no eran israelitas sino descendientes amoritas, según Samuel.

Los relieves de Lachish
                                                      Ciudad Fortaleza de Lachish

Las primeras muestras de ocupación se remontan al Neolítico. A lo largo del Bronce Inicial la ciudad adquiere dimensiones apreciables. Es durante la segunda mitad del Bronce Medio cuando se produce su desarrollo, bajo fuerte influencia egipcia, y que culminará en el Bronce Final Tardío, momento en el que aparecen en el – Amarna las primeras referencias. La devastación sobrevenida en el año 1150 a.C. y que se atribuye a los Pueblos del Mar, acabará con esta etapa de prosperidad, y habrá que esperar al 900 a.C., en los inicios de la Edad del Hierro, para proceder a su reconstrucción.

  • Las Cartas de el – Amarna

En el año 5 de su reinado y por “revelación divina”, Akhenatón, faraón de la Dinastía XVIII, que cambió su verdadero nombre, Amenofis IV, en honor de Atón, el dios o disco solar, dio orden de fundar la capital en Tell el –Amarna, un paraje al Norte de la ciudad de Tebas que ocupaba una extensión de unos 25 kilómetros, enclavado entre montañas y al Este del Nilo, y al que llamaría Aket – Atón. Con esta decisión pretendía, posiblemente, contrarrestar el poder de los sacerdotes de Tebas: el cisma religioso se hizo inevitable cuando se sustituyó el culto a Amón por el de Atón y se empezó a perseguir a los sacerdotes y seguidores de aquél.

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           Carta de el – Amarna. Escritura Cuneiforme

Las Cartas de el – Amarna constituyen un archivo de más de 300 tablillas fabricadas en arcilla que contienen, en su mayor parte, la correspondencia mantenida durante el Reino Nuevo entre la administración egipcia y sus embajadores en Canaan y Amurru.

Las tablillas fueron encontradas en el Alto Egipto, es decir, en la franja Sur del país. Las hace especiales que el lenguaje empleado en su redacción sea el Acadio cuneiforme, propio de la antigua Mesopotamia. Gracias a ellas conocemos las relaciones diplomáticas entre Egipto y Babilonia, Mitanni, Siria y Asiria, Hititas, Alashiya [actual Chipre] y por supuesto, Canaan. Las Cartas mencionan por vez primera a los Habiru, a los que se les relaciona con los Hebreos y pese a que ciertos autores consideren que el debate sobre un origen común no está aún cerrado.

Se estima que las últimas tablillas se habrían elaborado en el año 1332 a.C., segundo del reinado de Tutankamón, cuando la ciudad de Amarna es abandonada y la capital retorna a Tebas.

  • La invasión de Canaán

De acuerdo con el Libro de Josué, es Lachish, junto con Jasor y Betel – al Norte – y Debir – al Sur – una de las cuatro ciudades tomadas por los israelitas en un proceso de conquista que, desde el Centro, primeramente, luego hacia el Sur y, finalmente, hacia el Norte, les llevaría a dominar la llamada Tierra Prometida. Estas ciudades habrían soportado una gran destrucción entre los años 1300 y 1200 a.C., si bien el inicio de la devastación de las ciudades palestinas se remonta al 2000 a.C.

Lachish
                                            Ezequías de Judá

Bajo el reinado de Roboam, Lachish se convirtió en la segunda ciudad más importante de Judea. En el 701 a.C. y como respuesta a la rebelión del rey Ezequías contra Asiria [Irán, en la actualidad], su rey, Senaquerib inició una campaña en Judea en la que Lachish – pese a la férrea resistencia – y otras cuarenta y cinco ciudades caerían en sus manos. En opinión de ciertos eruditos, la toma de la ciudad se habría producido realmente un poco más tarde, durante la segunda fase de la campaña. El yacimiento presenta los únicos restos que se conservan de una rampa asiria en todo el Oriente Próximo. En su palacio en Nínive, Senaquerib habilitó una estancia que albergaría representaciones artísticas del cerco y caída de Lachish, sobre ortostatos en piedra, que muestran a zapadores, combatientes y rampas de asalto, contextualizados en la estructura arquitectónica de la ciudad y en su entorno, representaciones que se conservan actualmente en el Museo Británico.

              Senaquerib durante la campaña de Babilonia. Grabado del palacio de Nínive

El dominio de la ciudad volvería a estar en manos de Judea hasta el año 586 a.C. en que caería ante el avance imparable de Nabuconodosor, como veremos más adelante.

  • Asiria

Sobre el fértil valle del río Tigris se extendía el corazón del imperio asirio, a una distancia de, aproximadamente, 800 kilómetros al Noreste de la devastada Lachish. Ocupaba un área ideal para la práctica agrícola y el intercambio comercial, pero, al mismo tiempo, la carencia de barreras naturales la mantenían desprotegida, lo que obligó a sus gobernantes a invertir enormes recursos en un vasto ejército para el control de sus fronteras a fin de mantener a sus posibles enemigos a raya.

Mapa
                                                                 Reino de Asiria
  • Lachish, más que una ciudad fortificada, un enclave estratégico

Hacia el 700 a.C. y gracias a su maquinaria de guerra, el reino de Asiria se extendía desde Irán a Egipto, abarcando la zona que hoy conocemos como Oriente Medio, el mayor imperio terrestre conocido.

Lachish se convirtió en un importante bastión de defensa para Jerusalén y el interior de Judea, y la segunda ciudad más importante del reino. Para un ejército imponente como era el asirio, la forma más sencilla de alcanzar Jerusalén era desde la costa. Lachish era una de las ciudades fortaleza que protegía los cañones que conducían a Judea y a Jerusalén. Un enclave estratégico vital en las rutas comerciales que unían Mesopotamia con Egipto y el Mediterráneo, que había conseguido mantener su independencia frente al invasor.

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            Puerta principal de Lachish

Para cercar Jerusalén, dicho ejército se habría visto obligado, primeramente, a tomar Lachish para dejar libres los pasos de montaña. Toma que se produjo durante el reinado de Ezequías, rey de Judea, por parte del monarca asirio Senaquerib. Sus defensores caerían muertos en combate. Sus habitantes, serían deportados.

Los trabajos de excavación revelaron que los asirios habían levantado una rampa de piedra y tierra a la altura de las murallas defensivas, permitiendo a los atacantes cargar rampa arriba y asaltar la ciudad. En una cavidad cercana se halló un total de 1.500 cráneos, así como cientos de puntas de flecha en la rampa misma y en lo alto de las murallas, signos todos de una cruenta lucha.

Lachish
               Rampa asiria

Pero, ¿qué razones motivaron la destrucción de Lachish y la toma de Jerusalén? Tras la muerte de Sargón II, rey de Asiria, en el año 705 a.C., le sucede su hijo Senaquerib, que habría de afrontar conatos de rebelión en su propio reino.

Asiria y Lachish
                     Sargón II de Asiria

Ezequías trató de independizarse de Asiria e iniciar su propia política, por la que entró en campaña contra los filisteos. El episodio de Lachish es uno de los pocos en la historia antigua de Próximo Oriente en los que las fuentes nos ofrecen el relato de los acontecimientos desde la perspectiva de ambos bandos. En el Libro de los Reyes, la Biblia relata cómo Ezequías se había negado a rendir el tributo que Senaquerib le exigía:

“Y Jehová estaba con él, y donde quiera que fuese, prosperaba. Ezequías se rebeló contra el rey de Asiria y no le sirvió” [II Libro de los Reyes, 18, v.2]

Se omite, sin embargo, el hecho de que Senaquerib respondiese cercando de manera brutal las ciudades de Judá, hasta que Ezequías fuera aplastado, capitulara y rindiera tributo.

Una fuente asiria, que se conserva igualmente en el Museo Británico, nos cuenta los acontecimientos desde la óptica asiria, supuestamente, en palabras de Senaquerib:

“Puesto que Ezequías, Rey de Judá, no se iba a someter a mi yugo, me enfrenté con él, y por la fuerza de las armas y por el poder de mi ejército tomé 46 de sus ciudades fortificadas; de aquéllas más pequeñas, que se encontraban diseminadas, saqueé un número incontable. De todos esos lugares, capturé y deporté a 200.156 personas, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, así como caballos y mulas, asnos y camellos, bueyes y ovejas, una multitud incontable”

La deportación en masa era una práctica común en la política asiria. Ingentes grupos humanos cuya presencia les molestaba eran sacados de su patria y reubicados en otras zonas del imperio, incluyendo su capital. Dados los medios, lo que nos parecería una tarea ardua, resultaba ser una labor que las tropas asirias habían perfeccionado hasta niveles de refinamiento “industrial”.

  • Los relieves de Lachish

Como hemos comentado, el palacio de Nínive [Mosul, Irak, en época actual] fue decorado con ortostatos en piedra que, a modo de un friso continuo, y desde el suelo hasta el techo, cubrieron sus paredes de grabados e inscripciones para rememorar la batalla en Lachish. Pese a haber perdido el color que una vez exhibieron, su valor como documento histórico sigue siendo incalculable.

Asalto a Lachish
              Senaquerib

Utilizando una técnica “casi filmográfica”, el artista nos muestra la fortaleza rodeada de árboles y viñedos, al tiempo que marchan hacia ella los soldados asirios, arqueros y lanceros. Olas tras ola, los asaltantes escalan las murallas y aplastan a los que allí resisten. En la escena siguiente, los supervivientes abandonan una ciudad en llamas, llevando consigo lo poco que pueden, hileras de personas cuyo fin es la deportación. Puede que ésta sea una de las primeras imágenes que muestran el drama de los refugiados en una zona que así lo ha vivido durante siglos.

La imagen final, la de un Senaquerib triunfante ante su conquista, se acompaña de una inscripción que reza así:

“Senaquerib, Rey del Mundo, rey de Asiria, contempló desde su trono el saqueo de Lachish”

El fin de los días de Senaquerib llegaría de manos de dos de sus propios hijos, que le asesinarían mientras atendía sus oraciones. Otro de ellos, le sucedería en el otro, y un hijo de éste, conquistaría Egipto.

  • Nabucodonosor II

Llegando a alcanzar un prestigio sólo comparable al de Hammurabi, Nabucodonosor II heredó el trono de Babilonia a la muerte de su padre, Nabopalasar, haciendo de ella un gran centro político y religioso. Su política exterior, de carácter expansionista, la dirigió a la conquista de Siria y de Jerusalén, que caerá en el 587 a.C., anexionándose el reino de Judá.

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Grabado en ónice con una inscripción de Nabucodonosor II

A partir del 601 a.C. Nabucodonosor II iniciará la conquista de Egipto, fracasando en el intento. Tras sufrir la derrota, su vasallo Yoyequim optó por desertar para convertirse en un gobernante terrible, según las crónicas. A su muerte en el 598 le sucede su hijo Yoyakin y un año después, Nabucodonosor se lanzará a la conquista de Judea. Para evitar su destrucción, Yoyakin le entregará Jerusalén aunque no podrá evitar que tanto él como su corte sean deportados a Babilonia. Yoyakin es sustituido por Mattanías, a quien Nabucodonosor renombrará como Sedecías, quien no iba a tardar en verse en una situación imposible. Despreciado por el pueblo, que lo veía como un usurpador del trono del legítimo rey de Judá, Yoyakín, Sedecías se encontró entre dos facciones antagónicas: de una parte, los que le incitaban a la rebelión, apoyados por Egipto, que tenía pretensiones en la zona. De otra, aquéllos que le aconsejaban seguir bajo el yugo babilónico, que preveían las terribles consecuencias de enfrentarse abiertamente con Nabucodonosor.

Desoyendo sus advertencias, Sedecías encabezó un levantamiento que le conduciría al desastre. Durante año y medio, Nabucodonosor axfisiaría la ciudad de Jerusalén, que sólo iba a disfrutar de un breve respiro cuando los efectivos militares llegados desde Egipto obligaron al ejército babilonio a retroceder. En una fase siguiente, Nabucodonosor se haría con ciudades estratégicas en Judá y sólo Jerusalén, Azeqá y Lachish resistirían el embite.

Asalto de Jerusalén
                                    Tropas de Nabucodonosor II al asalto de Jerusalén

En la fortaleza de Lachish conocían los movimientos de las tropas de Nabucodonosor por las cartas que los oficiales desde Judá les enviaban: se narra en ellas la rendición de Azeqá, el viaje de un alto mando militar a Egipto para pedir, supuestamente, ayuda, o las quejas hacia las actividades de un grupo antibelicista de Jerusalén. Ésta última caería finalmente entre el 587 y el 586, y habría de soportar una violenta represión. Según la Biblia, Sedecías sufrió la muerte de sus hijos y de sus oficiales en su propia presencia. Le dejaron ciego y le deportaron a Babilonia. Nabuzaradán, el segundo de Nabucodonosor, dirigió el saqueo y la destrucción del templo y del palacio real así como el derribo de las viviendas de los habitantes más ilustres de la ciudad.

La autonomía de Judá y de Israel había llegado a su fin.

Bibliografía y recursos webs consultados:

Imágenes en orden de aparición:

 

2 comentarios en “La Invasión de Canaan y el Asedio de Lachish”

  1. Excelente artículo, aprendí muchas cosas que ignoraba, no sabía de la existencia de Lachish, supongo que fue tomada por Josué después de Jericó. Muchas gracias por compartir este gran trabajo de investigación.
    Abrazo de luz

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