La Guerra de los Mundos, la Emisión que Aterrorizó a un País

Este 30 de Octubre se cumple el 80 aniversario de la adaptación de la obra de H. G. Wells “La Guerra de los Mundos” (1898) realizada por Orson Welles (1915-1985), un genio de la Radio, el Cine y el Teatro que, través de las ondas, provocó un brote de pánico entre parte de la audiencia que sintonizaba ese dial aquel día, si bien el episodio fue en cierto modo exagerado, dado el seguimiento de un programa que no era precisamente mayoritario. Dejando a un lado la cuestión de las cifras, ya se atisbaba la enorme influencia que, para bien o para mal, los medios de comunicación ostentarían en las décadas siguientes. Repercusión, sí que la tuvo, dadas las airadas críticas que los productores tuvieron que sufrir por parte de la prensa escrita, que pidió la intervención de la Comisión Federal de Comunicación. Al día siguiente, Welles declaró a los periódicos que no pensaron en una reacción de ese calibre. Sin embargo, su prestigio profesional quedó más que afianzado, el inicio de una carrera cinematográfica como director que es parte inseparable de la historia del Séptimo Arte, legándonos títulos inolvidables como “Macbeth”, “Otelo” o “Ciudadano Kane”.

Con el apoyo técnico de la cadena CBS, el programa se emitió desde el Teatro Mercury dentro de la serie The Mercury Theater On The Air. Durante una hora, entre las ocho y las nueve de la noche, la magistral interpretación de Welles y la realización de todo su equipo consiguió convencer a muchos oyentes de que había caído un meteorito sobre una granja en Grover’s Mill, New Jersey, que era en realidad una nave extraterrestre tripulada por seres con muy malas intenciones.

Con la adaptación de la obra a cargo de Howard Koch (coautor del guión de “Casablanca”) y con la dirección del propio Welles, el programa arrancó a la hora señalada con la apertura del “Concierto para Piano Nº 1” de Tchaikovsky, no sin antes dejar de advertir de que se trataba de una dramatización. Welles leyó un prólogo sobre su contenido y, aquí viene lo novedoso, como luego explicaremos, interrumpió en repetidas ocasiones una programación musical con supuestos boletines de noticias de última hora que iban narrando los acontecimientos en riguroso directo: explosiones sobre la superficie de Marte, la caída del meteorito sobre los campos de New Jersey, la aparición de la nave extraterrestre y la muerte de un periodista tras ser fulminado por un arma de rayos calóricos. En los minutos posteriores, Welles describió cómo la Tierra había sucumbido ante la invasión alienígena y cómo los habitantes de la ciudad de Nueva York estaban pereciendo bajo nubes de gas venenoso. Como el programa había sido dividido en dos partes, se reservó la segunda mitad para la entrevista a un supuesto superviviente, finalizando la emisión con el anuncio de que los extraterrestres estaban muriendo por la acción de los microbios, tal y como se detallaba en la novela. 

Desde la perspectiva popular, se comentó que muchos oyentes habrían estado escuchando The Chase and Sanborn Hour, con Edgar Bergen, antes de sintonizar la emisión desde el Mercury, perdiéndose el inicio del programa que advertía de su carácter de ficción. Lo que sí hizo creer a muchos seguidores que estaban ante un caso real de invasión extraterrestre fue que las retransmisiones desde ese teatro no sufrían cortes, ni siquiera publicitarios. El primero de ellos se produjo a los treinta minutos, y luego vendrían los siguientes. La ambientación, el impacto de las explosiones y, sobre todo, la maravillosa voz de Welles y sus dotes interpretativas hicieron el resto.

En este vídeo, podéis escuchar el programa completo, tal y como se emitió el 30 de Octubre de 1938.

Orson Welles prestó su voz, profunda e inconfundible, a proyectos musicales, también. El cineasta grabó unas pistas para el álbum conceptual “Tales of Mistery and Imagination”, de The Alan Parsons Project, primer trabajo de la formación y homenaje a uno de los grandes genios de la Literatura, Edgar Allan Poe. Si bien no se le pudo escuchar en la edición original de 1976, si apareció en ediciones posteriores, las de 1987 y 2007. Al parecer, Welles habría hecho llegar sus pistas de voz a Alan Parsons cuando la grabación ya había sido completada. Nunca llegaron a conocerse en persona.

Así mismo, con la banda norteamericana de Heavy Metal Manowar grabó el tema “Defender”, incluido en “Fighting the World” (1987), editado dos años después de su muerte, pues ese corte iba a formar parte, en principio, de “Battle Hymns”, disco debut de los neoyorquinos. El resultado fue del todo épico. 

Bibliografía e imágenes:

150 Años del Descubrimiento de la Cueva de Altamira

Sautuola
                                                       Bisonte de Altamira

Con motivo del descubrimiento de la Cueva de Altamira hace ya siglo y medio, en la localidad cántabra de Santilla del Mar, la plataforma Google Arts & Culture, en colaboración con el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, se ha descolgado con la publicación de una exposición digital y de un doodle para conmemorar tan importante aniversario.

Si bien sus descubridores, D. Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María, ya la conocían desde 1868, no sería hasta 1875 cuando la niña accedió, por vez primera, a la sala que exhibe las magníficas representaciones que todos conocemos, en las que la pequeña creyó ver bueyes, y así se lo hizo saber a su padre.

Sin embargo, el hallazgo de la Capilla Sixtina del Arte Prehistórico, como ha sido denominada desde entonces, se tornó en un calvario para D. Marcelino, quien tuvo que soportar las críticas y el desprecio de una comunidad científica – francesa, especialmente – que, como en otras tantas ocasiones, en absoluto se hallaba preparada para aceptar una revelación tal. El valor de sus pinturas y el trabajo de D. Marcelino no serían reconocidos hasta muchos años después.

Sautuola
                                 Padre e hija en unas fotografías de la época

Puesto que sólo un reducido número de visitantes al año puede visitar la cavidad original, a fin de evitar su rápido deterioro y garantizar su conservación, para facilitar el acceso masivo del público interesado en conocer esta joya de nuestro patrimonio cultural se construyó la llamada Neocueva, una réplica exacta de la primera. Inagurada en 2001, su contemplación resulta igualmente toda una experiencia, como tuvimos ocasión de comprobar en un viaje por tierras cántabras. Visita que recomendamos encarecidamente a todos aquellos que aún no la conozcan.

 

Imágenes:

Varego

Varego.  Del Nórdico antiguo Væringjar, en Griego Βάραγγοι, Βαριάγοι, Varangoi, Variagoi, en Ruso y Ucraniano Варяги, Varyagui/Varyahy, en Árabe varank.

Los varegos, también llamados varangios, varengos o varyágs, eran vikingos que, desde Suecia, recorrieron las vías marítimas y fluviales hacia el Este y Sur, cruzando las tierras de las actuales Bielorrusia, Rusia y Ucrania, entre los siglos IX y X.

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                                                      La Guardia Varega

Consiguieron introducirse en el ámbito bizantino, llegando a formar parte de los soldados que velaban por la seguridad de la Corte del Imperio Romano de Oriente, en la que jugaron un papel fundamental entre los siglos X y XIV. Los varegos, como hemos comentado, eran de origen escandinavo, gente intrépida y guerrera. Fue tal la fidelidad que mostraron hasta la muerte misma en numerosas ocasiones lo que les hizo ganarse una confianza que los propios súbditos bizantinos no disfrutarían.

La Guardia varega se constituye bajo el emperador Basilio II, apodado ‘asesino de búlgaros’, cuando Vladimir I de Kiev le envía en el año 988 un contingente de 6.000 hombres del Norte tras los acuerdos con él alcanzados. Su papel no se circunscribía sólo a la Corte, pues tomaban parte en el campo de batalla, también, si las circunstancias así lo requerían. A finales del siglo XIII, los varegos habían sido étnicamente asimilados por los bizantinos, aunque muchos de sus ciudadanos siguieron identificándose como varegos hasta bien entrado el siglo XIV.

Referencias bibliográficas e imagen:

Arqueología e Historia de Numancia

Numancia, Arqueología e Historia
                                                  Plano topográfico de Numancia

En este 2018, Año Europeo del Patrimonio Cultural, y habiendo celebrado en 2017 el 2150 Aniversario del Asedio y Caída de Numancia, se acaba de publicar un libro interactivo editado por Jose María Luzón y Mª del Carmen Alonso, con textos a cargo de Alfredo Jimeno Martínez, un trabajo de investigación histórica y arqueológica excelente en cuya confección se ha empleado las técnicas más modernas de prospección de yacimientos.

Numancia, Arqueología e Historia
Representaciones de caballos en cerámicas numantinas, según Wattenberg, 1963

La obra se compone de ocho capítulos, que ponen a la ciudad en su contexto histórico, más un prólogo, un epílogo, y un apéndice. Este último nos ofrece toda información digital con la que se ha trabajado: Georradar, Fotografía 3D, Bases de Datos, así como Bibliografía y Hemeroteca. Con la posibilidad de ser leído directamente tanto en Inglés como en Alemán. Un proyecto, en nuestra opinión, ambicioso y de resultados más que meritorios, que podéis disfrutar en este enlace:

Numancia, Arqueología e Historia

 

Imágenes:

Agradecimientos:

A nuestro amigo y seguidor Javier Martínez, por habérnoslo hecho llegar.

Titanic, un Viaje sin Retorno y el Inicio del Fin de una Epoca

Los hombres más arrogantes son los que generalmente están equivocados, otorgan toda la pasión a sus puntos de vista sin una apropiada reflexión

David Hume, 1711 – 1776, Filósofo e Historiador

Titanic
                                El trasatlántico más grande del mundo

En la línea de recuperar artículos que habíamos elaborado para proyectos anteriores a Los Portadores de la Antorcha y que no habíamos publicado en nuestro portal actual, es turno hoy para una pequeña reflexión en el 106 aniversario del hundimiento del mayor y más lujoso trasatlántico hasta entonces diseñado, un coloso construido en los astilleros que la compañía irlandesa Harland & Wolff regentaba en Belfast, el Titanic, cuyos restos reposan desde entonces en el fondo del Océano Atlántico sin haber podido completar su viaje inagural. El buque era propiedad de la naviera británica White Star Line, fundada en 1870.

Titanic
                                          Hélices de propulsión

La de este navío es una historia tan conocida como recurrente, una historia a la que la hemeroteca apunta como un suceso único y extraordinario, ocurrido entre la noche del 14 y la madrugada del día 15 de Abril de 1912. A principios del siglo XX no se disponía de información periodística en tiempo real, tal y como ahora disfrutamos gracias a las bondades de Internet, pero, por más que rebusquemos y dado el reducido número de horas que bastó para que se consumara el naufragio, todo lo relacionado con la fatídica fecha apunta invariablemente a esta catástrofe, como si el mundo entero se hubiera detenido aquella noche.

Titanic
Logotipo de la compañía propietaria del Titanic

Entre las diez horas y veinticinco minutos, cuando se produjo la colisión con el iceberg, y las dos, dos y media de la madrugada, en que se hundiría para siempre en las gélidas aguas del Atlántico Norte, tal y como mostraron los relojes, sin movimiento ya, de algunos de los fallecidos cuyos cuerpos se pudieron recuperar, mil quinientas tres personas de las dos mil doscientas cinco que se encontraban a bordo perdieron la vida, a unos novecientos kilómetros al Sur de Terranova.

Titanic
                                          Billete de tercera clase

El desastre no fue sino la consecuencia directa de una alocada carrera entre alemanes y británicos. Una rivalidad que, por incomprensible que parezca, no tenía como objetivo primordial la seguridad de las naves, muchos menos la del pasaje, sino el lujo y la ostentación desenfrenados y, sobre todo, el ansia de batir una y otra vez nuevos récords de tiempo en la duración de la travesía desde Europa hasta Nueva York y viceversa. Los medios de salvamento eran a todas luces insuficientes y el diseño del casco, pese a contar con numerosos compartimentos estancos, no contemplaba que más de cuatro de ellos se pudieran anegar. Tal fue la brecha por la violencia del impacto que el agua llegó a inundar seis compartimentos. Y es que no todos los remaches empleados para ensamblar las gigantescas planchas de acero presentaban la misma calidad, muchos de ellos reventaron tras el choque. El trasatlántico estaba condenado y sería sólo cuestión de horas que fuera engullido por el mar.

Titanic
                                           En el centro, el capitán, Edward Smith

Como suele ocurrir en estos casos, hasta que no se produce un número considerable de víctimas mortales, los correspondientes organismos internacionales implicados no se ponen a trabajar. Desde ese momento en adelante, cada proyecto de construcción naval y las medidas de seguridad correspondientes serían analizados meticulosamente. Las potencias marítimas reunidas aprobaron el Convenio de Seguridad de la Vida Humana en el Mar, que fue ratificado en Londres en 1914, justo tras el hundimiento del Titanic. Su cuarta revisión, la de 1974, es la que permanece vigente en la actualidad.

Titanic
                                     Hacia su destino

Desde este enlace, “El Naufragio del Titanic y Sus Enseñanzas”, Revista Vida Marítima, 30 de Mayo de 1912, podéis descargar el ejemplar número 375 de la revista homónima, publicación que se encuentra en los archivos de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España, en el que se analiza, de manera muy acertada, las causas de la catástrofe, se ofrece, entre otras informaciones, el testimonio del ayudante de telegrafía de la nave, y se extrae, finalmente, una serie de conclusiones que demuestran que el desastre se habría evitado de haber empleado un poco más de sentido común, y no sólo la legislación de la época en materia de Arquitectura e Ingeniería Navales.

En nuestra opinión, el naufragio del Titanic no sólo supuso cuantiosas pérdidas humanas y materiales, más por arrogancia que por exceso de confianza, incluso, sino que marcó, de manera tan trágica como visual, el principio del fin de un Imperio, el Británico, que tras cien años de predominio en el mundo – entre 1815 y 1914 – empezaría a desmoronarse en las décadas posteriores por el proceso de  descolonización, al tiempo que tan solo tres meses después de su hundimiento Europa se desangraba ya en una larga y cruenta Primera Guerra Mundial.

 

Galería de Imágenes:

Archivo Fotográfico del Daily Mirror

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Wikipedia en Español

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Palimpsesto

Palimpsesto. Del Latín palimpsestus, y éste, a su vez, del Griego παλίμψηστος palímpsēstos. De pálin, nuevamente, y de psáos, borrar.

Palimpsesto
                     Codex Nitriensis, copiado en el siglo IX por el monje Simeón

En Paleografía se conoce por palimpsesto a todo antiguo manuscrito que evidencia las huellas de una escritura anterior que han sido borradas de modo artificial. Esta práctica no se aplicaba al pergamino, exclusivamente, también las tablillas eran reutilizadas de igual manera, y demuestra cuán escasos y apreciados eran estos soportes de escritura.

Como ejemplos, encontramos el Palimpsesto de Arquímedes, un compendio de obras del gran físico y matemático, y de otros autores, que fue sobreescrito para plasmar sobre él los salmos y oraciones de un convento.

Palimpsesto                   Palimpsesto de Arquímedes, antes y después de su restauración

De época visigoda, el Código de Eurico, la primera compilación de leyes propias a imitación de las romanas y que permitió dar el salto de la costumbre a la ley escrita, tal y como Isidoro de Sevilla narra en sus crónicas, ha podido ser reconstruido gracias a los extractos de los nueve folios que componen el Palimpsesto de París, descubierto en la abadía benedictina de Saint Germain des Prés y conservado en la Biblioteca Nacional de París, y al trabajo de Álvaro d’Ors y Pérez-Peix, jurista y uno de los mejores romanistas que ha dado el siglo XX.

Sobre el Palimpsesto del Codex Nitriensis, fotografía de cabecera, observamos que el texto visible en horizontal, ‘scriptio superior’, es una copia en Siríaco de un tratado de Severo de Antioquía, mientras que en el texto vertical, más borroso, apreciamos la ‘scriptio inferior’, que en este volumen corresponde a copias del de la Ilíada, de los Elementos de Euclides y del Evangelio de Lucas, datadas en el siglo V d.C.

 

Bibliografía e Imágenes:

  • Diccionario Enciclopédico Espasa, vol. 22, Editorial Espasa Calpe, S.A., Madrid 1992

 

La Verdadera Historia del Monumento al Ángel Caído del Parque del Buen Retiro

Monumento al Ángel Caído
                                                          La Caída de Lucifer

Recuperamos hoy un artículo sobre un conjunto escultórico que, en su momento, desató una fuerte polémica, lógico, por otra parte, si nos remontamos ciento veinticinco años en el tiempo, hasta finales del siglo XIX. No es el único que se ha esculpido tomando como modelo la imagen de Lucifer, el Ángel de Luz que se rebeló contra Dios, de hecho existen otros, pero, quizás ninguno de ellos muestre tanta belleza como el que nos ocupa.

Antes de pasar a su contenido propiamente dicho, queremos hacer unas puntualizaciones. Para nosotros, como para cualquier historiador que se precie de serlo, la base de todo artículo ha de sustentarse en la información veraz, imparcial y contrastada, siempre. Bastantes errores de bulto y bulos circulan ya, no sólo por Internet, como para no acogerse a esta premisa, aunque reconocemos que no siempre es fácil separar el trigo de la paja. A nosotros así nos habría ocurrido con esta historia si no hubiese sido por la ayuda inestimable que nuestra compañera de carrera Alejandra Hernández Clemente nos brindó en su momento. Y no por falta de rigor o voluntad por nuestra parte, no, sino por la escasa información de la que se disponía al respecto y por la gran cantidad de errores que han sido asimilados como verdades, algunos de ellos subscritos por catedráticos que, como bien sostiene Alejandra, “han hecho un flaco favor a la Historiografía”. Ella ha estudiado en profundidad la figura de Bellver, personaje en torno al cual gira su Tesis Doctoral, un trabajo publicado por la Universidad Complutense de Madrid, que es de libre acceso, que podéis consultar en el enlace correspondiente al final del artículo y que deja al descubierto todas las inexactitudes, intencionadas o no, que se han dado por válidas sobre este episodio de la vida madrileña casi a comienzos del siglo XX.

Monumento al Ángel Caído
       Dña. María del Pilar Osorio

Gracias a su matrimonio en 1852 con Doña María del Pilar Osorio, III Duquesa de Fernán Núñez y una de las mujeres más influyentes de la nobleza española del siglo XIX, Don Manuel Falcó d´Adda y Valcárcel, milanés de nacimiento, activo participante en la independencia de Italia, que ostentó los cargos de senador del Partido Liberal Español, concejal del Ayuntamiento de Madrid y embajador en París, se convirtió en Duque Consorte de Fernán Núnez. El título fue concedido en primera instancia por el rey Fernando VII a Don Carlos Gutiérrez de los Rios, el 23 de Agosto de 1817, y tomó su nombre de la homónima localidad cordobesa.

Monumento al Ángel Caído
                                  D. Manuel Falcó

En 1874, Don Manuel aportó la nada módica cantidad de 50.000 pesetas de la época para llevar a efecto la construcción del futuro Paseo de Carruajes en el Parque de El Buen Retiro, en Madrid, en calidad de “autor o de promovedor del pensamento”, tal y como apunta la revista de la época “La Ilustración Española y Americana”, que en su número 40, fechado el 30 de Octubre de 1874, contiene una breve reseña del acto de inaguración, evento al que  asistió tanto el pueblo llano como la alta sociedad madrileña y que resultó ser todo un acontecimiento.

Monumento al Ángel Caído
       D. Ricardo Bellver y Ramón

Por entonces, un joven escultor madrileño, Ricardo Bellver Ramón (1845-1924), pensionado de número en la Academia de Bellas Artes de España en Roma, empezaba ya a forjarse un prestigio y una reputación. Es en Roma donde, en  1877, esculpe en yeso una imagen de El Ángel Caído en su descenso a los Infiernos. Su réplica en bronce, supervisada por el propio escultor, preside desde 1885 el Paseo de Carruajes, que sería rebautizado como Paseo Fernán Núñez.

Ricardo, criado en el seno de una familia de escultores valencianos, se inicia en el mundo del Arte de la mano de su padre, Francisco Bellver. Tiempo después se trasladará a San Fernando, en cuya Academia de Bellas Artes ampliaría sus estudios para, finalmente, desembarcar en Roma en 1874, gracias a una beca obtenida con la que cursar estudios en la Academia de Bellas Artes de España. De su etapa romana, en la que da buena muestra de su atención al detalle y de su maestría al combinar Neoclasicismo y Romanticismo, destacan sus obras “El entierro de Santa Inés” y “El Ángel Caído”, por la que cobraría del Estado la suma de 4.500 pesetas.

Monumento al Ángel Caído
                           Segunda Edición de “Paradise Lost”, de John Milton

Bellver se inspiraría en la obra del poeta y ensayista inglés,  que vivió bajo el mandato de Cromwell, John Milton (1608 – 1674), autor de “Paradise Lost”, “El Paraiso Perdido”, y con su creación consiguió ganar una de las medallas de oro en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1878, año éste el de su reconocimiento.

Monumento al Ángel Caído
                      D. Francisco Jareño y Alarcón

La escultura se erigió sobre un pedestal diseñado en bronce y piedra por el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón (1818-1892) en 1880, uno de los grandes arquitectos españoles del siglo XIX, cuyas obras aúnan funcionalidad y monumentalidad, y denotan su gran esmero tanto en la técnica constructiva como en el diseño. Constructor de numerosos edificios institucionales, como la Casa de la Moneda, ya desaparecida, el palacio sede del Museo Arqueológico y de la Biblioteca Nacional, o la Plaza de Toros de Toledo, labor que compaginó con la Docencia en su cátedra de la Escuela Superior de Arquitectura, y nos dejó un legado arquitectónico del que aún se puede disfrutar en la actualidad, no sólo en la capital de España.

Monumento al Ángel Caído
                                              Fuente Pedestal

Todo el conjunto se exhibió al público por vez primera en 1885, pese a la fuerte controversia suscitada, básicamente por motivos religiosos. Se dijo, incluso, que más de un exorcismo se había practicado en los alrededores para alejar la presencia del Mal y sus influencias negativas. Otra curiosidad, ésta si ha sido certificada, es que Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas descubrieron recientemente que el monumento está situado exactamente sobre una cota de altura de 666 metros sobre el nivel del mar, respecto de la cota de referencia, la de la ciudad de Alicante. Pese al simbolismo propio de este número, no hay nada de esotérico si consideramos que la altura media sobre el nivel del mar de la capital es de unos 650 metros, aproximadamente, aunque la casualidad no deja de resultar chocante, especialmente para los amantes de todo lo relacionado con lo esotérico y sobrenatural.

Monumento al Ángel Caído
                                             Conjunto Escultórico

Emplazada en el Paseo o Boulevard Fernán Núñez, en el Parque del Buen Retiro, en Madrid, la imagen es única por su belleza, Lucifer, atrapado por la Serpiente, va cayendo del Cielo, al tiempo que intenta zafarse con una de las manos del rayo que lo derriba y lo envía hacia el abismo.

El monumento al Ángel Caído es, pues, una de las obras que constituye una parte inseparable del legado artístico de la España Contemporánea. Para finalizar, tal y como Alejandra Hernández hace en su Tesis “Ricardo Bellver y Ramón: su Obra Escultórica. Un Estudio Historiográfico y Documental”, exponemos una relación de hechos que se tornan fundamentales para conocer esta historia en su conjunto, que son los siguientes:

  • Bellver no realizó la escultura para el Conde de Fernán Núñez, ni recibió dinero alguno de este noble. No es un homenaje a esa figura religiosa, sino la creación de un apasionado por la Escultura
  • La estatua fue su tercer envío al Estado Español como pensionado de número en la Academia de Bellas Artes de España en Roma
  • La modeló en 1877 en esa ciudad y fue enviada a Madrid en 1878, donde se expuso en la Exposición Nacional de Bellas Artes, siendo premiada con la Segunda Medalla de Oro de la Exposición
  • A finales de ese año participaría en la Exposición Universal de París pero, dado que el original había sido expuesto en yeso, ante la falta de tiempo para fundirlo en bronce, no pudo optar a premio
  • A principios de 1879 sería fundida en bronce en la Casa Thiebaut Fils de París. El propio escultor supervisó todo el proceso y acometió el cincelado de la escultura.
  • Comprada por el Estado a Bellver por 4.500 pesetas, según tasación del Jurado de la Exposición Nacional de Bellas Artes, y abonando 10.000 pesetas por costes de fundición, ingresó en el Museo del Prado con el Nº 49 de inventario de obras de escultores modernos
  • La obra es propiedad del Museo del Prado, pues los derechos nunca se cedieron al Ayuntamiento de Madrid, según costa en los documentos depositados en el Archivo General de la Administración [AGA], en Alcalá de Henares, Madrid

Webgrafía e imágenes:

Biografías y Vidas

Wikipedia en Español

100 Years Carnegie

Diccionarios, Acervo Popular y Mundo Digital

Vivimos en un mundo que se va digitalizando a la misma velocidad con la que está perdiendo su alma. Vemos como los medios de papel, por ejemplo, parecen estar condenados a desaparecer definitivamente, sin importar su temática o su adscripción cultural, incluso política. Y es que andamos inmersos en la era de la inmediatez, en la que todo es tan rápido como efímero. En ese sentido, desde el blog pensamos que tampoco corren buenos tiempos para los diccionarios en soporte físico. Siempre resultará más cómodo acceder a un buscador desde cualquier dispositivo conectado a la red y, en cuestión de segundos, conseguir esa información que necesitamos. Todo lo digital es muy rápido, si, pero, en nuestra opinión, culpable de que acabemos perdiéndonos la esencia, lo mejor de todo ello.

Consultar un diccionario de papel puede abrir ventanas al conocimiento más amplias que aquéllas que Internet nos ofrece, además de resultar una experiencia mucho más gratificante, bien sea para buscar ese término concreto cuyo significado desconocemos o, incluso, por el placer de abrir una página cualquiera al azar y dejarse sorprender por el contenido de lo expuesto en ella. El artículo que os traemos hoy viene a colación de este último supuesto.

Hace unos días, mientras buscábamos diferentes acepciones en el Espasa, nuestro diccionario de cabecera, nos topamos con la palabra “año”, una de las pocas palabras que ni siquiera los más pequeños necesitan consultar. A menos que queramos dar una definición tan literal como la expresada en un diccionario, todo el mundo sabe qué es un año y, con seguridad, es uno de los términos menos consultados. Pero el Espasa, lejos de quedarse ahí, nos ofrece tres páginas de contenido en las que nos topamos con un buen número de expresiones relacionadas con esta palabra. Muchas de ellas tienen su origen en el acervo popular y buena parte de las mismas ha caído ya en desuso, tras ser relegadas al ostracismo implacable del olvido, si bien siguen formando parte de nuestra lengua y de nuestra cultura. Por no decir cuán curiosas resultan algunas. Que aparezcan en la red o no, es otro cantar, y en el caso de que no las encontremos, siempre nos quedará los libros, los diccionarios en papel. Con las más llamativas hemos elaborado el contenido de este artículo, que esperamos disfrutéis tanto como nosotros.

Un año es mucho más que un periodo de doce meses o, lo que es lo mismo, 365 días, uno más, si es bisiesto, que empieza el 1 de Enero y termina el 31 de Diciembre. En la época en que cada Día de Nochevieja se celebraba bailes que emparejaban a damas con galanes, se denominaba año a la persona con quien a cada asistente le tocaba bailar.

En la antigua tradición, se hablaba del año climatérico, para referirse al séptimo o al noveno año de vida de una persona y a sus múltiplos, en los que, según la creencia, se operaba un cambio notable en ella, físico, sobre todo. Esa misma expresión se empleaba, además, para denominar a un año funesto o calamitoso, aunque desconocemos si su uso surge en momentos más recientes o si pertenece a la misma época.

Los años no han de empezar necesariamente el día 1 de Enero, así, se denomina año emergente a aquél que empieza a correr desde un día cualquiera de un mes cualquiera hasta ese mismo día del año siguiente, como era el caso de edictos y pragmáticas.

A los años contados desde la era cristiana se les denomina años de gracia. Nuestro acrónimo d.C., después de Cristo, se corresponde con el sajón a.D., anno Domini, o año del Señor. Celebrado en Roma, primeramente, y en todas las iglesias a las que se le concedió por bula, con posterioridad, el año santo es el del jubileo universal. El primero del que se tiene noticia fue en 1300, que habría convocado en la Ciudad Eterna a unos dos millones de peregrinos, cifra que representa un poder de convocatoria extraordinario para los medios de la época. De celebrarse cada cien años, se pasó a hacerlo cada cincuenta y, finalmente, cada veinticinco. Otros años santos, que podríamos denominar menores, festejan aniversarios históricos relevantes o las bodas de oro del papa correspondiente al frente de la institución.

La práctica jurídica que se ejerce en Cuba considera como año muerto a aquél en que se deja de satisfacer las rentas estipuladas en los contratos de arrendamiento, siempre que las dos partes así convengan.

El año propiamente dicho tiene una duración de 365 días, 6 horas, 9 minutos y 9,5 segundos, que equivale a 365, 26 días solares medios. Es lo que se denomina año sidéreo o sideral, tiempo que transcurre entre dos pasos  consecutivos de la Tierra por el mismo punto de su órbita, en la conjunción de aquélla con una estrella de referencia, como si observáramos ambas desde el Sol.

Hasta época muy reciente, ciertos oficios se tornaban fundamentales, tal y como denota la expresión a buen año y malo, molinero u hortelano, resaltando así cuán importantes eran ambos tanto en época de abundancia como de carestía. Respecto a esta última, encontramos un conjunto de expresiones como al año tuerto, el huerto; al tuerto tuerto, la cabra y el huerto; al tuerto retuerto, la cabra, el huerto y el puerco, que recuerdan que cuando vienen mal dadas, la estabulación del ganado y el cuidado de los huertos son toda una garantía de supervivencia.

Año y climatología van siempre de la mano, así, el dicho año de brevas, nunca lo veas, nos explica que el año con buenas cosechas de brevas resulta en la escasez de granos y frutos. Año de gamones, año de montones, se refiere a aquél en el que la abundancia de gamones, una planta utilizada tanto para curar afecciones cutáneas como para alimentar al ganado porcino, se traducirá en buenas cosechas de cereales. Al conocido año de nieves, año de bienes, se suman año de heladas, año de parvas, que nos enseña cuán beneficiosas son las heladas para las cosechas, y año de neblinas, año de hacinas, que destaca la influencia beneficiosa de las neblinas en las mieses. Y es que, cuando no había información meteorológica, el conocimiento del medio natural, el método prueba y error y la observación continuada eran fundamentales.

Año de ovejas, año de abejas nos indica que el año que es bueno para una de esas cabañas lo es, también, para la otra. Año y vez se empleaba para referirse a las tierras que eran sembradas un año sí y un año no, y a los árboles que daban fruto cada dos años. Un exceso de lluvia empobrece la tierra, al arrastrar el sustrato que la hace fértil para el cultivo, de ahí la expresión el mal año entra nadando. En año seco tras el mojado, guarda la lana y vende el hilado se refiere a que no es aconsejable vender la lana cuando pesa menos, cuando el vellón se ha mojado por la lluvia antes de haber sido trasquilado, así como guardar el hilado en tiempo seco, pues se quebrará fácilmente.

Otras tienen dobles acepciones, como cual el año, tal el jarro, que propone que la copa o la jarra con que se dé a beber vino sea grande o pequeña, según la cosecha de vino haya sido abundante o escasa. Y repara en la necesidad de no vivir por encima de las posibilidades de uno, que los gastos no excedan a los ingresos. En año caro, harnero espeso y cedazo claro va en esa dirección, igualmente, la de economizar todo lo que sea posible en tiempos difíciles.

Poda tardío y siembra temprano; si errares un año, acertarás cuatro, pues la poda de viñas y árboles ha de ser tardía para que no mueran bajo las heladas. La siembra, por contra, ha de ser temprana, para que el grano germine con las primeras lluvias del otoño. Del latín agnus, cordero, deriva año, que es como en tierras gallegas y leonesas se denomina, también, a un recental, que es un corderillo de corta edad.

A la expresión el año de la nanita, que confesamos no haber oído jamás, se recurría para hablar de tiempos tan inciertos como antiguos.

De los estudiantes que superaban sus exámenes de final de curso se decía que habían ganado año. En caso contrario, se decía que esos alumnos habían perdido año. A la contingencia y a la variedad de los acontecimientos se refiere la expresión lo que no acaece en un año, acaece en un rato. Cuando se deseaba que alguien sufriera daño o mal se emplea la expresión mal año para… Muy popular era la expresión mal año o buen año, cuatro caben en un banco o en un escaño, con la que se aludía a los oficios de justicia que disfrutaban de un banco señalado en las iglesias de las localidades donde se celebraban, en el que tomaban asiento el alcalde, dos regidores y un procurador síndico.

Más vale año tardío que vacío nos recuerda que es peor no llegar a conseguir lo que nos proponemos que esperar el tiempo necesario para que ocurra, por largo que se nos haga. Sobre la conveniencia de ser cabal y de no emitir juicios anticipados hasta ver las situaciones en su conjunto encontramos no digáis mal del año hasta que sea pasado. El tiempo y las vivencias personales redundan en la experiencia del individuo, pero, no son sólo los más ancianos y bregados quienes se valen de tretas y astucias, tal y como sugiere el dicho no en los años están todos los engaños. A propósito de los más metidos en años, es muy popular el dicho no me lleves, año, que yo te iré alcanzando, con el que se expresa el deseo de todo ser humano de prolongar su existencia, al menos, un año más.

Una máxima tan olvidada como vilipendiada por ciertos personajes de la política, la judicatura y del mundo de la empresa, será que leen más bien poco, o que no se quedan con lo que no les interesa, es quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan, que advierte de los riesgos de querer enriquecerse en un breve espacio de tiempo de manera ilícita. Cuando se dice de alguien que sabe bastante para sus años, se quiere dejar constancia de lo bien que se maneja en los negocios, con una habilidad mayor de la que aparenta. Una expresión con una intencionalidad concreta cuyo uso acabó por extenderse a otros órdenes de la vida. Una en el año y ésa en tu daño se aplica a aquellas personas que, tras mucha indecisión, se deciden hacer algo que, finalmente, sale mal.

Para finalizar, cuando la correspondencia, ahora desbancada por correos electrónicos y mensajes instantáneos, era el medio de comunicación por excelencia, redactar con corrección implicaba, también, el empleo de ciertas normas de estilo, como Dios guarde a usted muchos años, viva usted mil años o muchos años, empleadas como saludo y como muestra de agradecimiento, que nosotros hacemos nuestras y deseamos a todos y cada uno de nuestros lectores.

 

Bibliografía e Imágenes:

Hispanidad

Hispanidad. Concepto y su evolución histórica.

Por Hispanidad entendemos el carácter genérico de todos los pueblos de lengua y cultura españolas, que constituyen una comunidad constituida por España, los Estados americanos de habla española y Filipinas.

Las primeras referencias a la palabra Hispanidad aparecen en la obra “Tratado de Ortografía y Acentos en las Tres Lenguas Principales” (Toledo, 1531), del bachiller Alejo Venegas, escritor y humanista español del Renacimiento.

A principios del siglo XX, el pensador Miguel de Unamuno recurrió a ella para referirse a los diversos pueblos que compartían la lengua española, concibiéndola como una hermandad de naciones, alejándose de la idea de madre patria. En los años 20, el escritor Jose María Salaverría y el sacerdote Zacarías Vizcarra, ambos residentes en Buenos Aires, difundirían el término. Se atribuye a éste último la propuesta de cambiar la denominación Fiesta de la Raza por Fiesta de la Hispanidad.

Otros autores consideran como fuentes del término la obra del integralista portugués António Maria de Sousa Sardinha, para quienes el concepto surge asociado a los círculos conservadores y nacionalistas afectos al General Primo de Rivera, a fin de exaltar los valores tradicionalistas españoles y de remarcar la idea de destino histórico de la nación española, que es considerada eje espiritual del mundo hispánico y tutelar de su legado.

Esta primera concepción del concepto de Hispanidad se desarrollará con la obra “Defensa de la Hispanidad” (1934), de Ramiro de Maeztu, y con los escritos de García Morente, Giménez Caballero y el Padre Torró, entre otros, posteriormente. Fue acogida favorablemente por los sectores conservadores hispanoamericanos representados por de la Riva Agüero, Junco o Vasconcelos. Incorporada al ideario falangista y, tras la Guerra Civil, recogida por el régimen franquista, que la dotará de carácter político y programático con la fundación del Consejo de la Hispanidad en 1940, sustituido en  1946 por el Instituto de Cultura Hispánica.

Una segunda concepción, tan actual como vigente, tanto en España como en Hispanoamérica, refuerza y desarrolla la idea de comunidad lingüística y cultural, afirmando la voluntad de solidaridad entre todas las naciones hispanas. Aparece, al tiempo que la primera, en las obras de autores hispanoamericanos como Rubén Darío o Santos Chocano, siendo defendida por intelectuales españoles vinculados al Centro de Estudios Históricos, que en su día dirigiera Menéndez Pidal.

Sire de ojos azules, gracias: por los laureles
de cien bravos vestidos de honor; por los claveles
de la tierra andaluza y la Alhambra del moro;
por la sangre solar de una raza de oro;
por la armadura antigua y el yelmo de la gesta;
por las lanzas que fueron una vasta floresta
de gloria y que pasaron Pirineos y Andes;
por Lepanto y Otumba; por el Perú, por Flandes;
por Isabel que cree, por Cristóbal que sueña
y Velázquez que pinta y Cortés que domeña;
por el país sagrado en que Heracles afianza
sus macizas columnas de fuerza y esperanza,
mientras Pan trae el ritmo con la egregia siringa
que no hay trueno que apague ni tempestad que extinga;
por el león simbólico y la Cruz, gracias, Sire.

Rubén Darío, “Al Rey Óscar” (1899)

 

Bibliografía e imagen:

Hesperia

Hesperia. Del Latín Hesperĭus, y éste, del Griego ῾Εσπέριος, Hespérios.

Hesperia es uno de los nombres por los que se conoció a la Península Ibérica, más bien, a una parte de ella, antes que por el latinizado Hispania, al encontrarse aquélla al Oeste del mundo que los griegos conocían, en el Extremo Occidente.

Hesperia
                      Venus orbitando

Hesperia hace referencia al planeta Venus, que ellos llamaban Héspero o Véspero, que podía ser observado en dirección Oeste y durante la puesta de Sol si las condiciones meteorológicas eran propicias. Como Hesperia, bautizaron, también, a la Península Itálica.

Hesperia
                Desplazamiento de Venus sobre la vertical de la Península Ibérica

Iberia, Hesperia, Hispania, términos todos que son prueba de la gran importancia, geoestratégica, sociocultural y comercial de la Península Ibérica en el Mundo Antiguo.

 

Referencias bibliográficas e imágenes:

  • Diccionario Enciclopédico Espasa, vol. 16, Editorial Espasa – Calpe, Madrid 1992
  • BRAVO, Gonzalo, “Nueva Historia de la España Antigua”, Alianza Editorial, Madrid 2011
  • 2.bp.blogspot.com
  • es.wikipedia.org